FUNCIONAMIENTO DE LA MONEDA

¿Cómo son las canicas y de dónde salen?

La canica no es una moneda física. Sería muy bonito, pero reproduciría los problemas de autoridad, emisión, acuñación, escasez de dinero propias de las monedas estatales, por no hablar de la usura o préstamo con intereses. Mucho más fácil y deseable que todo esto, las canicas no son otra cosa que un saldo en la cuenta de cada usuario. Así, las canicas cobran existencia en el mismo momento en el que dos personas o colectivos aceptan libremente un intercambio: a una se le suma el valor convenido en canicas y a otra se le resta esa misma cantidad. En función del lugar que ocupemos en el intercambio, seremos prosumidoras (es decir, productoras) o consumidoras.

Prosumidoras y consumidoras

Una prosumidora es alguien que, además de consumir empeando canicas, ofrece productos o servicios en canicas. Cualquier persona o colectivo puede ser prosumidora. Se puede ofrecer una actividad continuada sin necesidad de estar dado de alta en la seguridad social como autónoma o empresa. También se pueden ofertar cosas puntuales como, por ejemplo, productos de segunda mano a los que no estemos dando uso en casa.

Una consumidora es alguien que consume utilizando canicas, pero que por el momento no pretende ofrecer productos y servicios en canicas; obtiene canicas intercambiándolas antes por euros. Cada euro es intercambiable por una canica, pero no al revés. Estos euros ya quedan capturados en un circuito sin explotación, en un depósito colectivo controlado por las asambleas de la comunidad: de ahí que nunca se puedan conseguir euros cambiándolos por canicas. Con las canicas, eso sí, se pueden pagar servicios y productos materiales con total normalidad.

Si eres prosumidora, tu saldo puede oscilar entre -300 y +300 canicas; si eres consumidora, tu saldo puede oscilar entre 0 y 300 canicas. (no obstante, puedes pasar a ser prosumidora en el mismo instante en que lo desees y registres una oferta)

El saldo negativo y la suma cero

El saldo negativo no es malo. De hecho, es necesario: la moneda está pensada para que las usuarias vayamos pasando constantemente de negativos a positivos y viceversa. Un saldo positivo indica que hemos aportado a la red más de lo que hemos consumido, mientras que un saldo negativo indica que hemos consumido de la red más de lo que hemos aportado.

Así, cuando nuestro saldo sea negativo ofreceremos algún producto o servicio para ponernos en positivo, y cuando estemos en positivo consumiremos y reduciremos hasta valores negativos. Por supuesto, cada uno al ritmo que más le convenga: tanto para el saldo negativo como para el positivo hay un margen de 300 canicas.

Esta cantidad es la que las asambleas han decidido establecer por ahora de manera general. Esto no quiere decir que estén escritos en piedra: si hay algún motivo por el que alguien necesite acumular más de 300 Cans, puede solicitarlo en alguna asamblea. Y del mismo modo, si alguna tenemos un momento más apurado por el cual querramos sobrepasar el límite al saldo negativo, podemos hablarlo con el resto. Aquí la idea sería no ya sólo ver si se puede aumentar el límite, sino ver si hay modo echar un cable a la persona que en ese momento necesita más recursos o si se desea asumir su problema colectivamente (no hay que perder de vista que la moneda es simplemente una herramienta, y que al fin y al cabo de lo que se trata es siempre ver cómo desplegamos una vida en común cuidándonos entre nosotras).

Precios y valores de referencia

La referencia decidida asamblea para los servicios es de 10 Cans/hora, siempre de manera orientetiva. No es que vaya a haber nadie controlando ni que esto no pueda variar algo en cada caso. No obstante, aplicando todas el mismo índice podemos asegurar que el sistema funciona de manera equitativa. Desde luego, no tenemos ningún interés en reproducir desigualdades: una hora de asesoría jurídica tiene que costar más o menos lo mismo que una hora de, por ejemplo, barrer un suelo o cuidar a un niño.

A día de hoy, algunos de los precios de los productos y servicios ofertados en la red son mixtos, es decir, que parte de su precio es en euros, parte en canicas. La razón de esto es que muchas de quienes ofrecen un producto aún han de pagar en euros a sus proveedoras, de tal modo que deciden cobrar parte en euros (para afrontar sus gastos fijos) y parte en canicas (retribución personal que emplearán para comprar cosas de la red en su vida diaria).

Las prosumidoras o productoras, no obstante, pueden recurrir a la Central de Abastecimiento, proponer que ésta compre la materia prima que necesitan y obtenerla aportando canicas a la Central. En paralelo, pueden animar a sus proveedores a incorporarse a la comunidad de intercambio y a aceptar canicas, o proponer un proyecto de cooperativa que produzca lo que él necesita y del que pueda hacerse cargo alguien a quien le apetezca. En la medida en que el círculo se vaya cerrando, más serán los productos que podamos pagar íntegramente en canicas.

 

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