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Mercadillo La Canica 7 de mayo en el EKO!

Sí, que está al caer, que es el domingo 7 de mayo de 11 a 19 en el EKO, ¡¡qué no queda na’!!

Que va a haber muchos puestos, de to': artesanía textil, productos de higiene, comida rica (preparada, conservas, miel), ropa creativa, cervezas artesanas, arte en papelería, ganchillo, etc.. Si lo que falta es lo que tú haces ven y pon un puesto.

Y habrá una reunión de grupos de consumo que se podrá enredar y consumir de las producciones que tienen los proyectos de la Canica. Lo dicho, si te quieres subir al carro del mercado apúntate en el pad o escríbenos a vuelta de correo y te adjuntamos.

Además contaremos con charlas, animación musical, talleres y tras echar el cierre a las 7 seguiremos un rato con cafeta a cargo de compas caniquerxs.

¿Qué donde es?, ESLA EKO, calle Ánade, 10 (Metro Oporto). Más detalles en el
cartel de abajo. ¡Ayúdanos a rularlo para petarlo!

IMPORTANTE: si quieres enredarte y echar una mano súmate a alguno de nuestros grupos de trabajo. Prioritario: contar con manos para la mesa informativa, realizando altas en la comunidad virtual y cambiando euros por canicas en turnos de 3 horas. Acordamos remunerarlo en 10 canicas por hora. Que así podéis intercambiar y dar vidilla a nuestra comunidad, ¡¡qué somos algo más que una moneda alternativa!! Estamos para enredarnos.

Os esperamos, ya sabéis, el domingo 7 a las 11:00.

 

BOLETÍN DE NOVEDADES Nº11

[Descargar Boletín en PDF]

13-Feb-2017 — Central de Abastecimiento [2]

BOLETÍN DE NOVEDADES Nº11

Vamos a empezar este número con una reflexión, para variar:

La Economía Social es una especie de realismo mágico subvencionado por el Estado  que parte de una premisa delirante: el capitalismo es reformable y puede regirse por un código ético. El resultado de llevar esta premisa tan errónea a la práctica es la creciente mercantilización de las posibles  soluciones a los problemas causados por el capitalismo: el negocio de la inserción social, el negocio de la lucha contra el cambio climático, el negocio de la cooperación internacional, etc. Por eso, la principal crítica que tenemos contra la Economía Social es que carece del poder transformador del que presume, puesto que no se puede remediar el capitalismo con más capitalismo. Cuando hemos formulado esta crítica en debates con representantes de la Economía Social se nos ha contestado, con razón, que es muy fácil criticar sin presentar alternativas. El pasado 2 de febrero se celebró en Madrid un encuentro llamado “Finanzas de transformación”, en el que se presentaron proyectos señeros de la Economía Social como Fiare o
Coop57. Pero esta vez hubo una diferencia con respecto a eventos similares  del pasado. Una de las cuatro ponentes, la compañera G., que asistía en calidad de redactora de El Salmón Contracorriente, introdujo por primera vez a  la canica en el “censo” de monedas sociales. En el turno posterior de debate intervino además otro compañero de La Canica para ampliar la información. No hubo críticas. Se dejaron las comparaciones al juicio del público asistente. Y funcionó. Notamos más simpatía hacia nuestras ideas ahora que las podemos pronunciar a favor de algo concreto que cuando lo hacíamos en contra de todo. En conclusión, para ir cerrando esta reflexión con que hemos empezado el boletín: no hay mejor propaganda que la propaganda por el hecho. La Autogestión es un movimiento que se demuestra andando.

COLECTIVIZACIONES: PRIMERA LLUVIA DE IDEAS

El 1 de Febrero, en el Rocódromo de Carabanchel, tuvimos la primera sesión de estudio de las colectivizaciones. El planazo. Como se advirtió en la convocatoria, no se trataba todavía de tomar decisiones sino de “disparar ideas al aire, debatir, soñar…”

Y eso hicimos. Primero, dimos varias vueltas a la tierra, buscando suelo fértil para plantar frutales, verduras y cereales. Luego, la imaginación nos transportó en furgoneta eléctrica. Después, se nos ocurrió que uno de los puntos de reparto de la furgoneta eléctrica fuera una cocina industrial con registro sanitario en regla, para que todos los proyectos de La Canica que se dediquen al procesamiento de alimentos lo usen a discreción. La idea es socializar no sólo bienes sino males (como la documentación burocrática, NIF, licencias de actividad, etc.) Por último, inauguramos una “biblioteca pública de herramientas” de La Canica, donde los utensilios que hagan falta para cocinar, arar o reparar furgonetas eléctricas estén a disposición de todas.

Podéis echar más leña al fuego de las colectivizaciones en: https://titanpad.com/colectivizando [3]

Hay un grupo de trabajo espontáneo, abierto a la participación de todas, que ya está recabando datos y preparando el proceso.

SOLIDARIDAD: AGUA PARA EL EKO

El asedio es implacable y el enemigo les niega hasta el agua. Pero las compañeras del Eko continúan organizando la resistencia. Nuestra fuerza, ahora y siempre: la unión y la solidaridad. En este caso, hay que sumar a las fuerzas tradicionales ese ingenio carabanchelero que es marca de la casa. Más detalles de la ingeniosa campaña, para quienes queráis apoyar:

http://eslaeko.net/2017/01/aguaparaeleko/ [4]

LA CANICA EN SEGOVIA

El pasado 21 de enero, estuvimos invitadas por el CSOA La Tormenta para  presentar nuestra Comunidad en Segovia. La convocatoria, organizada con mucho  cariño por las compañeras segovianas, fue un éxito de asistencia y participación. Dimos 31 altas en La Canica, a pesar de nuestros estrictos requisitos de admisión, que fueron expuestos con claridad para evitar malentendidos:

  • Aquí nadie es más que nadie. Tolerancia cero con quienes ejercen autoridad  sobre otras personas o las representan sin su permiso. Ni jefes ni políticos.
  • Aquí no hay más órganos de decisión que las Asambleas. Si las segovianas quieren tener su propia Asamblea, completamente autónoma y vinculada con otras Asambleas de La Canica a través del libre acuerdo, pues mejor. Más divertido.
  • Aquí estamos por la revolución social, en transición hacia la autogestión generalizada de la sociedad. Sólo pedimos que cada cual aporte lo que pueda para lograr este fin. A ver si entre todas conseguimos que no se quede en una bella declaración de intenciones.

A veces nos han reprochado que no seamos más inclusivas. Y la verdad es que nos sabe mal tener que dejar a gente fuera. Por eso, siempre rogamos a quienes se sienten marginados que nos indiquen cuál de las tres barreras les impiden el acceso a nuestro selecto club. ¿Necesitan ayuda para dejar de dar órdenes o representar a gente sin permiso? ¿Se les hace muy cuesta arriba decidir en Asambleas? ¿Qué órganos de decisión van mejor con sus nervios sensibles: curias, consejos de administración o de ministros, comités centrales…? ¿Tienen problemas de movilidad para transitar del capitalismo a sistemas autogestionarios? Dependiendo de su caso concreto, podemos recomendarles espacios de acogida especializados en personas con su perfil de exclusión social: alguna capitanía, una concejalía o un obispado, la dirección general de una PYME, etc.

A las 31 privilegiadas que el pasado día 21 de enero sí pasaron el corte en Segovia: ¡Bienvenidas, compañeras!

NO SÓLO DE INTERCAMBIOS VIVE LA CANICA

Este apartado es para recordarnos que La Canica es una transición hacia un tipo de relaciones comunitarias desmercantilizadas, donde aportemos en función de nuestra capacidad y tomemos según nuestra necesidad. Como sabéis, esto está sucediendo ya a muchos niveles. Las aportaciones (en horas de trabajo de todo tipo o donaciones) son cotidianas en nuestra Comunidad. Quizá no sean tan visibles como los intercambios que se registran en la web, pero son precisamente esas aportaciones no contabilizadas las que nos definen, las que nos hacen tan diferentes de otras comunidades usuarias de monedas. En este boletín hemos elegido dos ejemplos muy recientes:

DONACIÓN DE LA RCA (Red de Colectivos Autogestionados)

Comenzó el año con la desaparición de la querida RCA, madrina de nuestra Comunidad e instigadora de otros ensayos autogestionarios que hoy comienzan a coger cuerpo, como la Red Logística o la Red de Compras Colectivas. Rescatamos parte de la ponencia aprobada en la Asamblea de disolución:

No hay drama porque no hay despedidas. Los vínculos creados entre nosotras a partir de nuestra asociación en la RCA están más fuertes que nunca, en realidad. Es sólo que nos estamos relacionando en otros ámbitos asociativos que nos ilusionan más y reclaman más nuestra atención: en La Canica, en Karakolas, en la Red Logística, en el Banco Expropiado, en los barrios… Visto así, lo que planteamos no es una extinción sino más bien una mudanza. La RCA no éramos nosotras sino un espacio muy concreto en el que nos relacionábamos. Ahora se trata de pasar todos los bártulos –NIF colectivizado, fondos descentralizados, cuentas y web- a espacios más amplios donde nos sintamos más cómodas.

Y el destino elegido por la RCA para dejar sus bártulos ha sido precisamente La Canica. En la próxima Asamblea toca decidir si aceptamos su donación.

CURSO ONLINE AUTOGESTIÓN

El curso se titula “Autogestión: teoría y práctica de la rebelión económica. De la utopía a la realidad.” Actualmente se está dando a través de la plataforma formativa de El Salmón Contracorriente:

http://www.elsalmoncontracorriente.es/?Curso-online-Autogestion-Teoria-y [5]

Copiamos un fragmento de las bases del curso:

“Los ponentes han renunciado a cualquier tipo de retribución dineraria.  Les sobra con la satisfacción de compartir sus conocimientos y experiencias sobre autogestión con otras personas interesadas en el tema. El dinero de las inscripciones a este curso -una vez descontados los gastos de mantenimiento de El Salmón Contracorriente- se destinará íntegramente a apoyar un proyecto editorial para la difusión de la autogestión y a La Canica.”

Por otro lado, los mismos ponentes, enviaron por la lista de correos de La Canica la siguiente nota:

“Os anunciamos que tenemos previsto abrir en febrero o marzo este mismo  curso, en exclusiva y gratuitamente, a nuestras compañeras de La Canica (si hay interés, claro). Ni valoramos en canicas ni leches. Hay cosas que no tienen precio. Avisaremos con antelación de las fechas concretas.”

LA CANICA EN LOS MEDIOS

En El Salmón Contracorriente: http://www.elsalmoncontracorriente.es/?La-autogestion-madrilena-movida-o [6]

En Todo Por Hacer (concretamente en la página 12):
http://www.todoporhacer.org/enero-2017 [7]

En Radio Vallekas:
http://www.ivoox.com/actualidad-matinalrvk-la-canica-audios-mp3_rf_16412730_1.html  [8]

En Ínsula Libertalia:
https://insulalibertalia.wordpress.com/2016/12/08/cap-17-marejada/ [9]

COMUNICACIONES INTERNAS

Este boletín os llega directamente a los buzones a través de la aplicación  informática Community Forge pero, como sabéis, el medio de comunicación de  La Canica es la lista de correos. La lista se está usando para hacer propuestas, comentarios, enviar información interesante, convocatorias, etc.

Puede suceder que estés dada de alta en La Canica, y por lo tanto hayas recibido este boletín, pero no estés  dada de alta en la lista de correos y no te estés enterando de lo que se cuece en tu Comunidad. Asegúrate y si tienes alguna duda escríbenos a canica@riseup.net [10].

Aprovechamos para señalar que en la próxima Asamblea hay un punto en que trataremos precisamente sobre las comunicaciones internas, ya que hay compañeras que se están sintiendo algo saturadas con la proliferación de correos. Si es vuestro caso, acercaros por la Asamblea para ver cómo podemos solucionar la situación entre todas.

PRÓXIMA ASAMBLEA

Lunes 27 de Febrero, en el local de Monederos, a las 19h.
https://pad.riseup.net/p/Asamblea27feb [11]

[1] http://intercambios.lacanica.org/es/node/442
[2] http://intercambios.lacanica.org/es/user/81
[3] https://titanpad.com/colectivizando
[4] http://eslaeko.net/2017/01/aguaparaeleko/
[5] http://www.elsalmoncontracorriente.es/?Curso-online-Autogestion-Teoria-y
[6] http://www.elsalmoncontracorriente.es/?La-autogestion-madrilena-movida-o
[7] http://www.todoporhacer.org/enero-2017
[8] http://www.ivoox.com/actualidad-matinalrvk-la-canica-audios-mp3_rf_16412730_1.html
[9] https://insulalibertalia.wordpress.com/2016/12/08/cap-17-marejada/
[10] canica@riseup.net
[11] https://pad.riseup.net/p/Asamblea27feb
[12] http://intercambios.lacanica.org/es/user/110/account/edit
[13] http://intercambios.lacanica.org/es

La autogestión madrileña: ¿movida o movimiento?

(Descargar texto completo en PDF)

Existe un interés creciente por las experiencias de economía alternativas al trabajo asalariado y al consumo de masas. En los últimos años se multiplican los proyectos de grupos de consumo, autoempleo, cooperativas integrales, etc.

banco-expropiado

Desde una perspectiva crítica, cabe preguntarse si toda esta efervescencia no será debida únicamente a la pura necesidad de la omnipresente crisis (con la escasez de empleo y la consiguiente moderación obligada del consumo que conlleva), o bien es verdaderamente el inicio de un cambio más profundo. Si fuese sólo un acto reflejo e irreflexivo a la penuria, sería lógico pensar que al mejorar la coyuntura económica desaparecería este interés por buscar otras opciones diferentes a “lo que hay”.

No obstante, parece innegable que frente a una “autogestión” de “emprendedores” para supervivientes, promocionada incluso por las instituciones del Estado, está surgiendo otra que puede ser herramienta de cambio y escuela para una futura Economía Autogestionada que tendrá que ir de una u otra forma inserta en un proceso revolucionario más amplio (no sólo económico).

Dentro de este contexto situamos a los 24 colectivos que se dieron cita el día 9 de noviembre en Madrid para conferenciar sobre comunidades de intercambio y monedas alternativas. Lo más llamativo de este acto eran los criterios de admisión al mismo. Sólo podían participar colectivos que cumplieran los siguientes requisitos:

  • Realizar una actividad económica de producción y/o consumo sin ánimo de lucro.

  • Aspirar a la transformación social

  • Tener un único órgano de decisión: La Asamblea.

  • No tener asalariados/as ni practicar ningún otro tipo de explotación laboral.

  • No depender de subvenciones del Estado.

Nos preguntamos si, por la distinta procedencia geográfica de los colectivos asistentes1 y la amplia variedad de sus sectores de actividad2, podemos empezar a hablar de un movimiento autogestionario, más que de una moda.

El día 9 de noviembre mencionado en el párrafo de arriba es el 9 de noviembre de 2013. El fragmento está extraído de un artículo titulado “¿Está de moda la autogestión?” y publicado en la web de la RCA (Red de Colectivos Autogestionados) el 17 de noviembre de 2013. Han pasado tres años justos desde que se escribió, tiempo más que suficiente para certificar la defunción de cualquier moda. Y la autogestión sigue aquí. Ya no es pasajera. Quizá sea prematuro calificarla de “movimiento” pero es evidente que la autogestión madrileña se está moviendo. Y con unos andares muy peculiares, por cierto:

Hemos llamado “experiencia madrileña” a una serie de proyectos que están transcurriendo principalmente en varios barrios de la ciudad de Madrid, aunque también hay algunos de localidades cercanas. Son proyectos completamente autónomos, realizan sin interferencias de los demás las actividades para las que se constituyeron, son económicamente independientes, tienen sus propias Asambleas, etc. Pero, al mismo tiempo, están todos interconectados. Les impulsa un afán casi instintivo por relacionarse con otros proyectos que compartan sus mismos principios, formas de actuar y objetivos. En contados casos, como en la RCA, la relación se formaliza en redes asociativas de segundo grado (asambleas de asambleas) y hasta de tercer grado (asambleas de asambleas de asambleas). En el resto de casos, la gran mayoría, no hace falta formalizar la relación y los proyectos se vinculan entre sí por fuertes lazos de solidaridad, cooperación, luchas comunes, convivencia vecinal, etc.

Esta fluidez es una de las características más distintivas de la experiencia madrileña. Los proyectos no están construyendo una organización en el sentido más rígido del término (una estructura, un entramado, un armazón). Como un líquido vivo, han generado una corriente que se mueve y cambia continuamente y que tiende al crecimiento. Esta dinámica va impregnando progresivamente todos los aspectos posibles de la vida de las personas involucradas: la economía en todas sus fases (la producción, la distribución, el consumo, incluso el medio de cambio), la educación, la cultura, la sanidad, la vivienda, la defensa del territorio, la resistencia laboral dentro de la empresa capitalista, etc. El proceso es también sinérgico –el todo es más que la suma de las partes- pero separaremos alguna de estas partes para que el lector pueda hacerse una idea aproximada de cómo es el todo.

Estos párrafos hablan ya del presente. De hecho, están tan frescos que todavía no han sido publicados (han sido sacados de un capítulo del curso online sobre autogestión que el Salmón Contracorriente abrirá el próximo 18 de enero3.)

Probablemente, lo más significativo de la “experiencia madrileña” sea su combinación de operatividad e informalidad, toda una refutación sobre el terreno de las tesis de quienes piensan que sólo los modelos formales de organización arrojan resultados prácticos. Del laberinto de relaciones generadas durante esta corta andadura autogestionaria han surgido herramientas comunitarias de gestión como Karakolas (una aplicación informática de código libre que comparten a fecha de hoy más de 40 grupos de consumo); de insumisión fiscal como los NIF colectivizados; de cambio con moneda alternativa como La Canica; de financiación y distribución como la Red de Compras Colectivas y la Red Logística, ambas en proceso muy avanzado de constitución… En el ejercicio 2016, recién terminado, los proyectos de consumo coordinaron la distribución de 4 toneladas de mandarinas, 2 toneladas de aceite, 600 kilos de café… La constitución de proyectos productivos de autoempleo es incesante… Pero este es sólo el aspecto económico. Hay más, mucho más. Hay afectos, cuidados, música, lucha… Se han colectivizado espacios okupados, cedidos, alquilados… Se han organizado fiestas populares, se han impedido desalojos, se han impartido talleres, se han convocado actos solidarios, reivindicativos, artísticos, culturales, lúdicos…

Sin embargo, a pesar de las cifras, la diferencia con respecto a 2013 es más cualitativa que cuantitativa. El cambio experimentado tiene que ver con el mundo autogestionario, el ámbito de relaciones y operaciones donde la autogestión sucede. Hace tres años se buscaba un cimiento sólido, un modelo asociativo inspirado en el federalismo clásico. La construcción federalista es semejante a la construcción de puzles: Las primeras piezas montan un marco al que se van acoplando posteriormente otras piezas. Esta técnica asociativa funciona bien con colectivos de contornos muy delineados (de inscripción cerrada, actividad sectorial, organización vertebrada, etc.) pero no con colectivos cuya silueta cambia por meses como, por ejemplo, asambleas populares o espacios okupados (de inscripción abierta, actividades sociales muy diversificadas, organización invertebrada…) No es casualidad que las dos únicas “federaciones” que han salido de la experiencia madrileña sean la RCA y la Red Karakolas, constituidas por proyectos de autoempleo y grupos de consumo. Sin embargo, a pesar de que las dos usan la palabra “red” en sus denominaciones, ninguna es estrictamente una red. Una red tiene que ser lo suficientemente flexible para adaptarse a la forma de los proyectos que contiene, no al revés. Puede haber redes tan flexibles que los colectivos y personas envueltas no las noten, ni siquiera sean conscientes de ellas. Son más una atmósfera, un ambiente, que una red. Y esto es lo que parece estar sucediendo con la experiencia madrileña. La autogestión nunca es estática, es un proceso muy volátil que en Madrid está pasando de un estado sólido a uno gaseoso. No hay marco estatutario. No hay arquitectura orgánica. Por no haber, ni siquiera hay Asamblea4. Por eso hablamos de cambio cualitativo La red se teje sigilosamente por la interrelación de personas y colectivos que se han ido anudando en lazos afectivos, complicidades, alianzas, ilusiones, proyectos compartidos… Siendo optimistas, lo que está sucediendo aquí es que personas y colectivos están interrelacionándose entre sí casi orgánicamente, como las células y órganos de un ser vivo, creando un ecosistema autogestionado en constante evolución. En todo caso, seguro que ya no estamos delante de una moda. Esto se mueve y tiene toda la pinta de querer ser un movimiento.

Algunas de las características que presenta este aún presunto movimiento autogestionario emergente serían que:

  • No se rigen por criterios estrictamente economicistas ni se conforman con dar solución inmediata al paro o a la escasez de recursos. Ensayan nuevas formas de empoderamiento colectivo, de participación e interrelación con las personas y la naturaleza.

  • No reproducen las relaciones de producción capitalistas.

  • No reconocen la representatividad de las instituciones estatales, no acatan su legislación ni asumen como propias las formas jurídicas de sus organizaciones.

  • No están capitalizadas por siglas tradicionalmente vinculadas a los movimientos sindicales o políticos. La acción política o sindical en parlamentos o comités de empresas no entra dentro del campo de acción de los colectivos autogestionados que directamente construyen sus modelos políticos y económicos al margen de estas organizaciones capitalistas. Por otra parte, el descrédito de los partidos políticos y aparatos burocráticos sindicales es un obstáculo para cualquier tipo de entendimiento. Para un número significativo de personas involucradas en el movimiento autogestionario, la posibilidad de transformación social a través de la acción política parlamentaria dentro de las instituciones del Estado y en los comités de empresa ha quedado suficientemente refutada por la experiencia.

  • Se proponen coordinar la producción y el consumo y generar espacios públicos de propiedad colectiva no estatal ni privada, ya sea mediante proyectos integrales (como las Cooperativas Integrales que están surgiendo a nivel regional) o mediante las diversas federaciones de colectividades (de producción, rurales, etc).

  • Ensayan modelos de crecimiento basado en el asociacionismo y la afinidad. La libre asociación de personas y colectivos vinculados por el libre acuerdo e interconectadas entre sí en redes de apoyo mutuo es la fórmula elegida para crecer, antes que la clásicas estructuras centralizadas, sólidas y rígidas, fácilmente asimilables por el sistema.

  • Concluiremos con un dato esperanzador: todos estos atributos de un movimiento autogestionario insinuado en 20135 son casi un rasgo de carácter en la experiencia madrileña actual, como el buen humor o la afición al baile. Queremos decir que no ha hecho falta deliberarlas ni codificarlas. Recordamos que no hay estatutos ni estructura orgánica, ni siquiera asamblea. Lo que nos anima a pensar que esta cepa nueva es resistente a la vía institucional y a la absorción mercantil en el sistema. Pero aún es pronto para decirlo. Las cosas quieren su tiempo.

Malouney (La Canica)

 

1Madrid (capital, Sierra Norte, Vega del Tajuña…), Valencia, Valladolid, Segovia y Huelva.

2Construcción, enseñanza, alimentación, agroecología, informática, distribución, seguros, automoción, consultoría, hostelería, etc.

3http://www.elsalmoncontracorriente.es/?Curso-online-Autogestion-Teoria-y

4Nos referimos a una Plenaria, una Asamblea que unifique el enjambre de asambleas diseminadas por todo Madrid.

5http://www.redautogestion.com/esta-de-moda-la-autogestion/

BOLETÍN DE NOVEDADES Nº10

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Cuando terminamos el boletín nº9 todavía no existía el Banco Expropiado La Canica. Nadie se extrañaría, por tanto, si éste fuera el tema estrella de este nº10. Sin embargo, no vamos a tocarlo más que de refilón. Para explicar esta decisión editorial aparentemente ilógica reproduciremos un diálogo de Sopa de Gansos entre el presidente de Libertonia –Groucho Marx- y su ministro de economía:

Groucho (G): Y ahora revisaremos asuntos pendientes.

Ministro (M): Quisiera comentar los aranceles…

G: Siéntese, eso es asunto nuevo. ¿No hay asuntos pendientes? Muy bien, comentaremos asuntos nuevos.

M: Acerca de esos aranceles…

G: Demasiado tarde, ya es un asunto pendiente, siéntese.

ENTRENAMOS CON NORMALIDAD

El banco expropiado La Canica cayó como un bombazo hace un mes pero a la hora de escribir este décimo número del boletín está instalado apaciblemente en nuestro día a día comunitario. Demasiado tarde para entrar en un “boletín de novedades”. Las interesadas en saber más sobre el banco expropiado encontrarán información en:

http://lacanica.org/2016/10/12/que-es-el-banco-expropiado-la-canica/

http://lacanica.org/2016/11/29/sabado_3d-vecina-despierta-verbena-en-tu-puerta-jornada-puertas-abiertasmercadillocharlascomida-popular/

http://lacanica.org/donde/

Otro tanto sucede con la reciente feria del sábado 3 de diciembre, un éxito de crítica y público. Pero agua pasada, al fin y al cabo. Tampoco es nuevo ya el grupo de trabajo de la Central de Abastecimiento. Las compañeras arrancaron después de la pausa veraniega y su labor paciente se nota ya en la multiplicación de convocatorias, ofertas de productos de primera necesidad, diseño de material informativo, contenidos web, relaciones con medios afines, inscripciones, etc. Las compañeras están haciendo permanencias en el banco expropiado todos los martes y jueves, de 17h a 20.30h y les encanta que nos pasemos por allí para saludar, preguntar, colaborar, hacer migas, etc.

La noticia quizá más relevante es que la actividad autogestionaria en nuestra Comunidad ha dejado de ser intermitente y comienza a ser regular. La cotidianidad elevada a categoría de noticia es un arte de los diarios deportivos, donde a menudo se ven titulares como: “Cristiano Ronaldo entrena con normalidad”. Por lo que respecta a este boletín, La Canica está empezando a entrenar en el campo de la autogestión con normalidad.

TIENDA DE LA CANICA

La planta baja del Banco Expropiado ya está preparada. Hay internet desde hace dos semanas y hace tres días llegaron las primeras aportaciones de estanterías y vitrinas. También han llegado los primeros productos 100% intercambiables en canicas: 77 kilos de harina anarquista de Zamora y 15 paquetes de café Rebeldía, sembrado y cosechado por cooperativas zapatistas. No hace falta ser productora para ofrecer productos a la tienda. Por ejemplo, tres compas de La Granada han abierto la veda de los artículos de segunda mano y en la feria del sábado era posible encontrar comics, cafetera y hasta máquina de hacer hielos. Los horarios de apertura coincidirán con las permanencias del grupo de trabajo de la Central de Abastecimiento, que se está encargando de llevarla.

¿Por qué una tienda? Muchas socias tienen dificultades para distribuir los productos que ofertan, ya sea por la distancia, el transporte, horarios, etc. Para productores como cerveza Veer, por ejemplo, que fabrican en Segovia, será un alivio tener un lugar en Madrid donde dejar un pequeño stock. La ventaja es extensible a cualquier socia que haga demandas de productos en la Comunidad. Todas las que queramos tener en casa cervezas Veer, café Rebeldía, mandarinas de Frutopía, etc., podremos ir a un solo lugar a recogerlas en vez de tener que quedar con cada productor por mail y desplazarnos a siete sitios diferentes.

Por eso este proyecto tiene una importancia estratégica para La Canica. En el corto plazo, tendremos un recurso muy útil para facilitar intercambios. En el medio y largo plazo, imaginamos la tienda como el economato comunitario donde nos proveeremos de todo lo necesario para la vida doméstica y lo que se tercie. Una central de abastecimiento de verdad, a lo bestia. La novedad de la que hablaremos a continuación tiene mucho que ver con este objetivo.

RED LOGÍSTICA

Se está construyendo sobre la marcha. Incluso el nombre es provisional. El objetivo del proyecto es crear una red logística autogestionada que enlace a consumidoras y productoras afines de diferentes biorregiones de la península y más allá, para ir acelerando y profundizando en los procesos de transformación social en que estamos todas implicadas.

La Red Logística repartió su primer pedido coordinado el día 8 de noviembre. Desde entonces, realiza repartos de pedidos coordinados cada tres martes. Es decir, el próximo será el 20 de diciembre (luego el 10 de enero, 31 de enero, etc.) Después de cada reparto, los participantes están haciendo reuniones en las que van tranquilamente afinando la coordinación y la forma en que quieren relacionarse.

En los repartos y reuniones -que se celebran en el Banco Expropiado, por cierto- están participando compas de RESEB, RCC, La Granada, SOV, Mbolo Moy Dole, Nosaltres, Nodo de Carabanchel y CALMA, todos ellos de Madrid. También están la RCV, de Levante y Patácrata, de El Bierzo, y en el siguiente reparto se unirán Kiwik Nanohak, de Euskadi, y Alberto, productor autónomo de Zamora.

Uno de los objetivos operativos de la Red Logística es simplificar el trabajo que conlleva la distribución mediante la inteligencia colectiva y el uso de herramientas adecuadas. Una de estas herramientas es Karakolas, una aplicación de software libre creada por el compañero Pang y gestionada de forma asamblearia por su comunidad de usuarias.

¿Qué tiene que ver La Canica con esta Red Logística en construcción? Tres cosas. Una: los principios y objetivos autogestionarios son coincidentes. Dos: hay decenas de compañeras de La Canica que están vinculadas a uno o más de los proyectos mencionados (Nodo de Carabanchel, La Granada, Nosaltres, Karakolas, etc.) Tres: hay un punto en el orden de la próxima Asamblea proponiendo la participación de La Canica en la Red Logística.

PRÓXIMA ASAMBLEA

Será el 14 de diciembre, a las 19h, en el Banco Expropiado. Podéis ver el orden del día y hacer vuestras propias propuestas en:

https://pad.riseup.net/p/canica_14D

¿QUÉ VAS A HACER ESTA TARDE?

Nos referimos a la tarde de hoy, miércoles 7 de diciembre. A las 18h, en el Banco Expropiado, las compas del grupo de trabajo nos invitan a todas a una reunión. Copiamos la convocatoria y te animamos a asistir:

Buenas, el grupo de trabajo de la central de abastecimiento vamos a tener una reunión esta semana para compartir ideas que desarrollar y definir tareas. Aparte de ideas sobre productoras, pedidos, etc., seguro que salen otro tipo de cosas como difusión, web, la tienda canica, etc. No es tanto una asamblea como un espacio de curro para sacar adelante el cotidiano de la moneda, que implica bastantes cosas. También planteamos la reu como forma de compartir información del día a día con quien quiera conocer más a fondo la comunidad y asumir algunas tareas, así que a quienes os apetezca enredaros más, será este miércoles 7 de diciembre a las 18h en la oficina del Banco Expropiado. Beso.

NO SÓLO DE INTERCAMBIOS VIVE LA CANICA

De vez en cuando conviene recordar que La Canica es una transición hacia un tipo de relaciones comunitarias desmercantilizadas, donde aportemos en función de nuestra capacidad y tomemos según nuestra necesidad.

¿Qué podemos aportar a La Comunidad? Cada cual sabrá. Pero se nos ocurre, viendo las ofertas publicadas en la web, que tenemos un gran potencial técnico y creativo. Hay socias que dominan el medio audiovisual, artistas, músicas, diseñadoras, escritoras, maquetistas… Un video “tutorial” para ayudar a las nuevas socias a manejar la web vendría de lujo, por ejemplo. Una guía editada en papel, con información, artículos, mapas de los establecimientos donde se aceptan intercambios en canicas, etc., nos daría mucha prestancia. Pero… ¿Por qué no un programa de radio sobre autogestión? ¿O un documental sobre monedas sociales? ¿O un documental sobre cualquier otro tema, no necesariamente económico, pero realizado íntegramente por compas de La Canica, sin usar ni un solo euro?

Como diría aquel, somos muy autogestionadas y mucho autogestionadas. Y quizá lo único que hace falta para arrancar un proyecto así es una pequeña chispa que prenda la llama de la ilusión. “Pequeña chispa” en la empalagosa metáfora anterior quiere decir “currarse una propuesta y enviarla por la lista de correos”.

COMUNICACIONES INTERNAS

Este boletín os llega directamente a los buzones a través de la aplicación informática Community Forge pero, como sabéis, el medio de comunicación de La Canica es la lista de correos. La lista se está usando para hacer propuestas, comentarios, enviar información interesante, convocatorias, etc. Puede suceder que estés dada de alta en La Canica, y por lo tanto hayas recibido este boletín, pero no estés dada de alta en la lista de correos y no te estés enterando de lo que se cuece en tu Comunidad. Asegúrate y si tienes alguna duda escríbenos a canica@riseup.net.

Aprovechamos para señalar que en la próxima Asamblea hay un punto en que trataremos precisamente sobre las comunicaciones internas, ya que hay compañeras que se están sintiendo algo saturadas con la proliferación de correos. Si es vuestro caso, acercaros por la Asamblea para ver cómo podemos solucionar la situación entre todas.

ÚLTIMA HORA

La Central de Abastecimiento acaba de lanzar una oferta de aceite de oliva 100% intercambiable en canicas. Copiamos el comunicado enviado anoche por la lista de correos:

Pues ahora toca el aceite, oliva virgen de producción propia de una cooperativa de trabajo asociado: CRISOPA, en Valencia, y están dentro de la ecoxarxa GATA Morvedre.

A lo que vamos, el producto lo tiene embotellado en:

2 litros    10,20 ç

5 litros    24,50 ç


Sí habéis leído bien, el intercambio es por canicas. No se nos olvide que somos una comunidad de intercambio llamada La Canica.

FECHA LÍMITE DE PEDIDO: jueves 15 de diciembre. ESCRIBID A central@lacanica.org

DÍA DE REPARTO: se dejará el martes 20 de diciembre en el Banco Expropiado (Lavapies). Lo trae el compañero José de Frutopía junto a esas mandarinas que tan ricas están (a lo mejor habría que ir pensando en un pedido de mandarinas), pero centrémonos, ahora estamos hablando de un aceite muy rico.

LA COMPRA COLECTIVA COMO ARMA DEL CONSUMO COMBATIVO [La Acción Económica, parte 2]

Introducción al consumo combativo [La Acción Económica, parte 2][La Acción Económica, parte 1]

[Texto en PDF]

Cada vez hay más personas para quienes comprar es como votar, una elección política. No está mal. La compra alevosa pone en primer plano una cuestión que aterroriza al Estado: el ejercicio de nuestra capacidad de decisión. Nos referimos a un ejercicio diario y real, no cuatrienal ni simbólico. Pero la imagen “comprar es votar” se queda demasiado estrecha desde una perspectiva autogestionaria. La compra es sólo la mitad de un tipo de intercambio de mercado muy concreto, la compraventa, el intercambio capitalista por excelencia. Y el voto es el simulacro de decisión característico de la democracia representativa parlamentaria, el régimen predilecto del capitalismo. En otras palabras, la compra no es más que la reducción capitalista del consumo, del mismo modo que el voto no es más que la reducción estatal de la acción política. La percepción de la compra como voto es sutilmente restrictiva, no induce a pensar en tipos de intercambio no mercantiles ni en procesos políticos que impliquen el libre ejercicio de nuestra capacidad de decisión sin intermediarios.

En contraposición a un llamado “consumo responsable” que sostiene que comprar es votar está apareciendo últimamente un consumo rebelde, amotinado, que defiende que comprar es luchar y que queda vívidamente definido por grupos como La Granada[1]:

El consumo combativo es una revolución a fuego lento, el arte de convertir el potaje de garbanzos en un atentado cotidiano contra toda autoridad.

El consumo combativo es una recuperación de nuestra responsabilidad indelegable de decidir sobre todo lo que nos afecta, una responsabilidad que no estamos dispuestos a transferir a ningún representante político, sindical o religioso.

La Granada es una fruta explosiva. Somos trabajadoras y trabajadoras en lucha contra el Estado y la empresa capitalista, no un club del gourmet o un eco-centro de salud nutricional. Nuestro objetivo es debilitar al Estado y a la empresa capitalista a través de la organización asamblearia del consumo y reforzar al mismo tiempo a los colectivos productivos autogestionados.

Lo que propone La Granada es llevar la guerra de guerrillas a un terreno muy incómodo para el Estado pero transitado cotidianamente por nosotras: la jungla del consumo. El Estado tiene muchos recursos para perseguir a una masa organizada que decida entrar en un Carrefour y arrasarlo pero apenas tiene recursos para perseguir a una masa organizada que decida arrasar un Carrefour por el procedimiento contrario, no entrando nunca en él, ignorándolo. Esta es una de las grandes ventajas del boicot, que puede hacer un daño enorme al capitalismo con una exposición mínima a la represión. Eso sí, nos referimos a un boicot “bien entendido”, tal y como lo describen las compañeras de Debate Anarquista.:

Una acción coordinada para no comprar en una empresa capitalista concreta no daña al capitalismo si nos vamos a comprar descoordinadamente a otras empresas capitalistas. El boicot, bien entendido, es una coordinación del consumo, es decir, la planificación de dónde no vamos a consumir tanto como la coordinación de dónde sí vamos a hacerlo[2].

La simple orquestación de una “no compra” es un boicot a medias, inconcluso, quizá efectivo en campañas reivindicativas puntuales pero carente de profundidad revolucionaria. De aquí surge la idea de la “compra colectiva” como culminación de la “no compra colectiva”, un perfeccionamiento del boicot.

La compra colectiva como arma del consumo combativo puede llegar a hacerse en el mercado capitalista y compartir bastantes de los criterios del consumo responsable, como veremos enseguida, pero la intencionalidad subversiva lo trastoca todo[3]. El consumo responsable puede ser fácilmente recuperado por el sistema, convertirse en un eslogan de marquesina subvencionado por el Ministerio del Buen Rollo; entrar en el temario de Educación para la Ciudadanía; mercantilizarse como el bicarbonato de una clase media urbana con malas digestiones de conciencia o salir en portada del próximo suplemento dominical de El País. Pero el consumo combativo es ya irrecuperable, no tiene remedio. Cada acto de consumo –que no tiene por qué ser necesariamente una compra[4]- es doloso, tiene el punto de mira puesto en la transformación del sistema económico y político.

La compra colectiva como arma del consumo combativo.

[…] no nos contentamos con organizar nuestro consumo de alimentos. Queremos organizar el consumo de toda clase de productos y servicios básicos, de todo lo necesario para la vida. De hecho, aspiramos a una sociedad en que la producción esté determinada por el consumo y no al revés, como sucede bajo el capitalismo.

Entendemos la compra colectiva como una forma de continuar desarrollando nuestra cada vez más desarrollada organización del consumo. Con Karakolas no sólo hemos perfeccionado herramientas sino, más importante aún, estructuras de coordinación y toma de decisiones conjuntas: Redes asociativas que pueden crecer sostenidamente y sin afectar la autonomía de cada grupo integrante.

Las compras colectivas tendrían dos objetivos:

El prioritario, crear “círculos virtuosos autogestionarios”. Se trata de desviar el consumo de todos los productos que podamos a proveedores que no exploten a trabajadores, que se organicen de forma asamblearia como nosotras y respeten nuestros criterios ecológicos. Esta demanda concentrada fortalece a los productores autogestionados, que son entonces capaces de mejorar su oferta a los consumidores autogestionados (ampliando la variedad, mejorando la calidad, ajustando precios, etc.) Y vuelta a empezar en ciclos cada vez más potentes. De esta manera nuestras compras estarían sirviendo directamente para fomentar la economía alternativa que perseguimos.

El secundario, romper “círculos viciosos capitalistas”. Hay multitud de productos de uso cotidiano que todavía no podemos encontrar en la Autogestión y tenemos que comprar al capitalismo (pilas, bombillas, papel, menaje, herramientas, etc.) Nuestra demanda desorganizada de estos productos potencia la lógica productivista capitalista que, regida por la máxima obtención de beneficio al menor costo posible, agrava la explotación laboral, el ecocidio (o destrucción de la naturaleza transformada en recurso mercantil), el control monopolístico de los precios, etc. Cada ciclo, cada rotación de stocks en las estanterías del supermercado, empeora la situación. Con la compra colectiva podemos romper estos círculos viciosos (por ejemplo, mediante la promoción de proyectos autogestionados con el dinero obtenido en los descuentos)…

El texto recién citado está sacado de una ponencia tratada el 24 de septiembre pasado en la Asamblea de Karakolas, integrada actualmente por más de 40 grupos de consumo. Para la última parte, referida a la ruptura de “círculos viciosos capitalistas”, se manejó un trabajo del extinto colectivo Banda Ancha publicado en 2012 bajo el título “La compra colectiva como instrumento de lucha contra el capitalismo”, del que rescatamos los siguientes párrafos:

En el mercado capitalista, toda compraventa es una negociación entre partes contrarias. Llamamos compra colectiva a la compra organizada en red con el objeto de conseguir mayor poder de negociación frente a las empresas capitalistas, la parte contraria. A mayor fuerza de compra, más poder de negociación.

El efecto inmediato de la compra colectiva es el abaratamiento del precio del producto. A las empresas capitalistas les suele salir rentable sacrificar márgenes de beneficio a cambio de volumen de venta. En otras palabras, con la compra colectiva aplicamos el mismo principio que cuando regateamos descuentos con el tendero por comprar tres unidades de un producto en lugar de uno, pero a lo bestia. Obviamente, una compra colectiva orientada sólo a la reducción de precios no hace más que alimentar el consumismo desaforado del que se nutre el capitalismo. De hecho, existen varias páginas de comercio online que obtienen cientos de millones de euros de beneficio anuales por el procedimiento de mercantilizar compras colectivas. Pero nuestra forma de salirnos de este círculo vicioso consumista es donar el beneficio obtenido en la compra colectiva a proyectos sin ánimo de lucro que tengan una intencionalidad revolucionaria. Es decir: invertir el beneficio de la compra en la destrucción del vendedor. Sólo por esto, merece la pena organizar la compra de los productos que compramos desorganizadamente en el Carrefour (bombillas, pilas, papel higiénico, etc.)

Pero hay más. A medio plazo, podremos conseguir mucho más que descuentos mediante la organización de nuestras compras. Podremos intervenir en los procesos de producción y distribución de nuestros proveedores capitalistas, por ejemplo, o en las condiciones laborales de su plantilla asalariada. La simple perspectiva de perder un cliente con un potencial de compra masivo puede obrar milagros en la “responsabilidad social corporativa” de las empresas. La fuerza de compra es el factor principal pero no el único. Hay otros factores que incrementan también nuestro poder de negociación. Un colectivo organizado de consumidoras siempre representa una amenaza mayor para la empresa capitalista porque dispone de más medios de defensa y ataque que la consumidora aislada (cajas de resistencia para sostener acciones jurídicas, impagos coordinados, campañas públicas de desprestigio, boicots, etc.)
Por último, a una escala suficiente, las compradoras organizadas seremos capaces de dar la espalda a las empresas capitalistas y hacer viables proyectos autogestionados que fabriquen bombillas, baterías, paneles solares, etc. Ese momento llegará cuando seamos capaces de financiar los medios de producción necesarios y garantizar la demanda.

La RCC (Red de Compras Colectivas)

En junio de 2015, la RCA acordó impulsar una Red de Compras Colectivas. Paralelamente, por las mismas fechas, Faircoop inició un proyecto muy similar en el marco de su mercado virtual Fairmarket. En julio de 2016, compañeros de la RCA y Faircoop descubren por casualidad que están trabajando en proyectos convergentes e inician inmediatamente una colaboración que acelera el proceso de constitución de una RCC de dimensión internacional. En Madrid, animadas por el impulso, las Asambleas de La Canica y Karakolas acordaron unirse a la RCC el 17 de septiembre y el 24 de septiembre, respectivamente.

Las compañeras informáticas están ultimando la adaptación del software de Karakolas y Fairmarket a una aplicación que tendrá un funcionamiento muy parecido al de una plataforma de crowdfunding. Los colectivos adscritos a la Red podrán realizar propuestas de compras colectivas de un producto a través de la RCC, fijando una cantidad mínima de unidades y un plazo de tiempo para alcanzarla. Si el total de los pedidos no llega a la cantidad mínima en el plazo fijado, la propuesta de compra se considerará rechazada y el dinero adelantado se retornará. Las comunidades usuarias de monedas alternativas podrán establecer intercambios en faircoins, canicas, ecos, etc.

Los contactos con proveedores se han iniciado ya. De hecho, aunque la aplicación no está aún operativa, la RCA ha aprobado una primera compra de 600 kilos de café Rebeldía, producido por cooperativas zapatistas y distribuido por una Asociación solidaria de Barcelona adherida a Fairmarket. La compra se ha efectuado para garantizar existencias de café en 2017, ya que los pedidos a las productoras zapatistas en lucha se hacen anualmente -cada mes de octubre- para facilitar la programación de su temporada. También se está mirando la posibilidad de abrir un canal de importaciones con ERT argentinas (Empresas Recuperadas por los Trabajadores) y con cooperativas textiles de la Rojava kurda, otra de esas regiones del mundo donde se está ensayando la autonomía libre asociacionista, sin Estado ni patrones ni patriarcas. Ya dentro del espacio europeo, las compañeras griegas de la fábrica okupada VIO.ME nos han enviado su catálogo de productos de limpieza, que empieza literalmente así:

Nosotras, las trabajadoras de VIO.ME en lucha, liberadas de los jefes, continuamos resistiendo a pesar de la presión y las maniobras legales que se operan a nuestras espaldas. Nos resistimos como trabajadoras a abandonar la fábrica y perseveramos en nuestra demanda central: Las fábricas, así como toda la riqueza social, deberían ser gestionadas por quienes las producimos.

Por último, la RCC cuenta con la estructura legal necesaria para enfrentarse a los obstáculos burocráticos a los que tendrá que enfrentarse[5]. Aunque la tercera entrega de nuestro serial titulado “La Acción Económica” tratará precisamente de este tema, no podemos evitar la tentación de adelantar un par de apuntes. Sólo los colectivos con poca personalidad confunden su identidad con la de una “persona jurídica” o se identifican con “Números de Identificación Fiscal” (NIF). De las empresas capitalistas hemos aprendido que las personas jurídicas son como los vehículos, las hay de todas clases, para usos deportivos o industriales, para embestir escaparates en los alunizajes o ponerse a salvo después de atracar bancos. Por cierto, una Sociedad Limitada puede ser el escudo instrumental de una Asamblea de trabajadoras y una Cooperativa puede ser la tapadera de una penitenciaría laboral que exprime a miles de trabajadoras[6]. Las escrituras notariales e inscripciones registrales no determinan las relaciones de producción. La explotación laboral es un fenómeno económico, no jurídico, que en el caso concreto del asalariado se da cuando el factor de decisión en una unidad productiva (tienda, taller, bar, almacén, etc.) es el capital y no el trabajo.

Pero todo esto se verá más tranquilamente en el siguiente episodio de “Acción Económica”, si el tiempo y las autoridades lo permiten.


[1] http://lagranada.org/. Grupo de consumo constituido en 2014 y adherido a la RCA.

[2] Fragmento de una propuesta de la D.A. (Debate Anarquista) a la COA (Coordinadora Obrera Anarquista). La D.A. es un colectivo de Madrid adherido a la COA que sintetiza planteamientos del anarcosindicalismo, de donde proviene, con planteamientos del consumo combativo. Por ejemplo, en la misma propuesta citada:
El capitalismo también nos explota a través del consumo, no sólo laboralmente. De hecho, la explotación a través del consumo es imprescindible para mantener a la clase trabajadora en un estado de perpetua dependencia del salario capitalista. Consecuentemente, no plantear batalla al capitalismo en el frente del consumo equivale a reforzar sus posiciones en el frente de la producción
https://adargainfo.com/coaweb/directorio

[3] Incluso la iconografía. El carrito de la compra ya no es una urna rodante donde depositamos votos sino un tanque, como en el logo del proyecto Carro de Combate, que adopta además el lema “¡consumir es un acto político!”
http://www.carrodecombate.com/

[4] Desde una perspectiva autogestionaria, la organización de la compra no sólo es un acto de desobediencia sino el inicio de la transición hacia otras formas de intercambio entre consumidoras y productoras. La transición se opera en distintos niveles. En Madrid, por ejemplo, La Canica ha pasado del intercambio de mercado capitalista al intercambio de mercado mutualista con moneda alternativa. El Nodo de Carabanchel ha dado un paso más adelante, dejando atrás los intercambios mercantiles y ensayando con éxito intercambios recíprocos desmercantilizados, basados en la colectivización de medios de producción. Otros experimentos comunitarios con la propiedad colectiva del producto del trabajo han saltado incluso a formas de intercambio comunistas libertarias, como la “toma del montón” en función de las necesidades de consumo.
http://nodocarabanchel.net/

[5] Destacamos aquí un juguete nuevo aportado por Faircoop. Se trata de Freedom Coop, la primera SCE de la que tenemos noticia. Una SCE (Sociedad Cooperativa Europea) es una figura societaria tan rara que la propia Comunidad Europea tuvo que asignar una partida presupuestaria para darla a conocer, sin mucho éxito. Para constituir una SCE se necesita un capital social de 30.000€ y dos sociedades cooperativas radicadas en dos países distintos de la Unión Europea.

[6] Otro tanto cabe decir sobre cualquier otra documentación legal como, por ejemplo, un contrato de trabajo. No es raro que colectivos autogestionados finjan relaciones contractuales laborales para generar derechos a prestaciones o, al revés, que empresas capitalistas finjan relaciones contractuales mercantiles con sus asalariados para abaratar costes salariales, evadir cotizaciones a la seguridad social, etc.

 

LA ACCIÓN ECONÓMICA

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Hay mucho escrito sobre la represión policíaca del Estado pero en lo relativo a la represión económica estamos todavía casi en blanco.

La represión se alimenta del miedo. Generalmente, del miedo a ser atacadas, torturadas, enjauladas… La represión económica se alimenta concretamente del miedo a la escasez. Y no hay que desdeñar el poder paralizante de este miedo en sociedades capitalistas occidentales como la nuestra, mal criadas durante décadas en la banalización del consumo y la acumulación espectacular de la mercancía. La amenaza de la escasez es mucho más aterradora para quienes hemos atravesado estos espejismos de abundancia o, más bien, hemos sido atravesados por ellos1.

No es de extrañar, pues, esta tendencia reciente a la agudización de la represión económica, que el Estado español ha cronificado con la conversión de tipos penales en tipos administrativos de la “ley mordaza”2. Lo primero que nos dice este cambio de penas por multas es que la represión económica funciona por lo menos igual que otras clases de represión, cuando no mejor. Ningún Estado modifica una táctica represiva sin asegurarse de que cumple con eficacia sus objetivos, que son principalmente dos: disuadir y distraer. Disuadir al mayor número posible de personas de que se asocien y organicen para luchar contra él. Distraer a las Asociaciones Libres de su actividad normal. Las Asociaciones Libres están dilapidando recursos materiales y miles de horas de militancia en la consecución de fondos para el pago de multas, fianzas, etc. Peor aún: no sólo pierden el tiempo en una actividad defensiva que les distrae de su actividad normal sino que el fruto de esta actividad revierte directamente en el reforzamiento del enemigo, el Estado, que recauda por esta vía del pago “voluntario” o por la vía ejecutiva de embargos millones de euros. El beneficio es aún mayor si se restan de la cuenta de pérdidas y ganancias del Estado los gastos de manutención por recluso que éste deja de soportar cada vez que un ingreso en prisión se conmuta por una multa3.

En resumen, la represión económica disuade y distrae pero además fortalece al Estado, que extrae de ella un beneficio con el que financia más equipamientos, sueldos e infraestructuras represivas. Sólo por esto, un estudio de la represión económica que hemos postergado durante demasiado tiempo era acuciante. Pero hay más. La resistencia a la represión económica estatal, tan poco explorada, está llena de posibilidades. El violento latrocinio estatal está resquebrajando esa imagen mitológica del Estado como organización depositaria del bien público, ocasionando que cada vez más personas se deslicen de un sentirse legitimadas a eludir el pago de multas a un sentirse legitimadas a eludir el pago de impuestos. Los actos legítimos de desobediencia económica se afianzan además por el descubrimiento de nuevas formas de resistencia. Muchas personas que se quedaron en la ruina, sin nada, y están aplastadas por deudas que nunca podrán pagar han descubierto fortuitamente la “insolvencia”, lo más parecido a la invulnerabilidad contra la represión económica. La mayor ventaja de una ruina sobrevenida accidentalmente (es decir, por el expolio depredador de bancos, Estado, etc.) es que la siguiente ruina ya no nos cogerá por sorpresa, incluso se puede programar. La programación de la ruina, que en el argot legal se conoce como “insolvencia punible”, es una táctica de elusión de pagos a acreedores que los usurpadores de los medios de producción y las plusvalías llevan practicando siglos4. Las Asociaciones Libres están empezando a incorporarlas ahora en su arsenal para sus propios fines de clase revolucionaria5.

Y aquí es donde la cosa se pone interesante. Las Asociaciones Libres están precipitando la insolvencia de sus asociadas mediante la titularización societaria de propiedades particulares, usando personas jurídicas instrumentales como Asociaciones o Cooperativas. Pero lo que comienza como un mero cambio de titularidad de la propiedad se convierte a menudo en un cambio real de régimen de propiedad. Las Asociaciones libres no se conforman con una titularidad colectiva que no es más que el disfraz de una propiedad privada sino que, ya puestas en faena, se atreven a ensayar usos distintos de la propiedad (colectivistas, comunistas, comunalistas, etc.) Estos experimentos con el régimen de propiedad no se inician sólo por un cambio circunstancial de la titularidad. Las Asociaciones traen ya un rodaje previo en el uso compartido de comida, ropa, libros, etc, a través de redes de apoyo mutuo. Y este entrenamiento en la colectivización de objetos de consumo ha generado la confianza necesaria para dar el paso siguiente a la colectivización de medios de producción. Es todo un proceso. Y no sólo operativo, también narrativo. La miseria ha espoleado el debate sobre las causas y los agentes de la miseria. La represión económica del Estado y las crisis inducidas cíclicamente por el capitalismo transnacional han provocado un cambio de perspectiva, una comprensión menos resignada de los mecanismos de dominación. Como en todo proceso revolucionario, es difícil decir cuándo se está haciendo “teoría de la práctica” o “práctica de la teoría”. Por ejemplo, se subvierten las relaciones de propiedad casi al tiempo que se explica la necesidad de subvertirlas. Los ejercicios prácticos con la insolvencia programada o con la okupación llevan a un mejor discernimiento teórico de conceptos como “titularidad” y “uso”. Cuando hablamos de propiedad privada o propiedad colectiva, ya no nos referimos a la titularidad, ese artificio estatal6, sino al uso que las personas y colectivos hacemos de ella. Puede haber propiedades de titularidad privada y uso completamente colectivizado y al revés.

Estos procesos de transformación colectiva, esta práctica revolucionaria entrelazándose con su teoría, rompen los esquemas de una represión económica diseñada para atemorizar a individuos considerados como propietarios privados de bienes de consumo y de medios de producción. En tanto que propietarios privados, el Estado nos puede atacar secuencialmente, de uno en uno, depositando multas y notificaciones de embargo en cada buzón. Pero los ataques económicos contra una Comunidad tienen que enmarcarse ya necesariamente en actos de guerra7, sin careta, y estas son situaciones que el Estado procura evitar dentro de sus fronteras porque la guerra a cara descubierta destruye esa imagen sagrada de institución cuya existencia es apriorística, está fuera de toda discusión. El eterno antagonismo entre el principio de no delegación de las Asociaciones Libres y el principio de autoridad representativa del Estado se desvela en los conflictos comunitarios, momentos en que su misma razón de ser queda expuesta al escrutinio público y, por lo tanto, momentos de máxima vulnerabilidad. Para sobrevivir, el Estado tiene que impedir a toda costa el proceso por el que se hace evidente su inutilidad: la unión libre asociacionista. En otras palabras, tiene que recurrir constantemente a la división, empezando por la división de La Tierra en parcelas numeradas y separadas por cercas8. Una propiedad cerrada modela una mentalidad cerrada. La mentalidad de propietario privado es individualista, desconfiada, nerviosa. Su supervivencia no depende de las relaciones sociales solidarias sino de la acumulación de bienes de consumo y medios de producción. Por eso tiende a acaparar y a estar en estado permanente de alerta, puesto que los demás son competidores, intrusos o ladrones en potencia. Sin embargo, los terrores nocturnos a la escasez desaparecen cuando el propietario privado, individuo reprimido y aislado, pasa a ser un individuo libremente asociado, un “copropietario” que cuenta con el respaldo solidario de su Red de Apoyo, su Cooperativa, su Comuna, etc. El cambio en las relaciones de propiedad afecta directamente a las relaciones de producción, por estar ambas íntimamente ligadas. La jerarquía empresarial es intrínseca a la propiedad privada de los medios de producción. Pero a la propiedad colectiva de los medios de producción le corresponde una toma de decisiones colectiva: la Asamblea.

En conclusión, urge encarar la lucha contra la represión económica por las dos razones apuntadas: Primero, es un tipo de represión que está dando excelentes resultados al Estado y que se está intensificando en las sociedades del “primer mundo”, donde el capitalismo nos explota a través del consumismo tanto o más que a través del productivismo. Segundo, la resistencia está llena de posibilidades; ofrece nuevas técnicas como la insolvencia programada, la constitución de sociedades instrumentales, la insumisión fiscal, etc., y tiene un gran potencial para subvertir las relaciones capitalistas de producción y propiedad. Si la propiedad privada modela un cerebro de propietario jerárquico, egoísta e insaciable, la propiedad comunal puede modelar un cerebro de propietario libertario, solidario y satisfecho.

Aparte de estas dos importantes razones añadiremos una ventaja complementaria: Las técnicas de resistencia a la represión económica están mucho menos penadas que las técnicas de resistencia a la represión policiaca porque los tipos delictivos en que se incurre son propios de la clase empresarial y política, no de la clase obrera. Falsificación de documento mercantil, alzamiento de bienes, apropiación indebida, insolvencia punible, fraude fiscal… El Estado no puede endurecer la persecución o las penas de estos tipos delictivos porque estaría perjudicando los intereses de clase que defiende. Esta es la causa, por ejemplo, de que los mecanismos de inspección fiscal sean tan deficientes. En realidad, el 90% de los ingresos de Hacienda por el IRPF provienen de las rentas de los trabajadores que son detraídas directamente de sus salarios por una clase empresarial que actúa de recaudadora de impuestos del Estado.

Es obvio que la represión del Estado se opera en connivencia con una clase empresarial que requiere los servicios de seguridad que éste le provee para protegerse de los amotinamientos de la masa esclava asalariada9. En lo que atañe exclusivamente a la economía, por no desviarnos del tema del artículo, podemos hablar entonces de una opresión económica que englobaría a la represión estatal y la explotación empresarial y que se manifiesta en forma de impuestos, multas, embargos, desalojos, inspecciones, usurpación de medios de producción, apropiación de plusvalías, paro, emisión y distribución de moneda fiat (obligatoria), etc., etc.

Esta opresión económica que sentimos en el pecho y nos dificulta la respiración es el síntoma inconfundible del capitalismo. Es cierto que el capitalismo ha infectado todo el tejido social y, por lo tanto, tiene que ser combatido en todos los ámbitos imaginables de la vida: pedagógico, psicológico, filosófico, erótico, marcial, sanitario, ético, artístico… Pero no es menos cierto que la lucha en el ámbito económico es tan importante como las anteriores, probablemente más, porque al fin y al cabo el capitalismo es una enfermedad que irradia desde la economía. Peor aún, el capitalismo es un sistema económico que lo ensucia todo de economía mediante un proceso llamado “mercantilización”: el amor, el juego, la sonrisa de un niño, un trago de agua, la tierra, un atardecer… Cualquier cosa. Pero barrer el capitalismo de la escuela y del consultorio médico es como quitar chapapote de las playas y de las alas de las gaviotas: un voluntarismo inútil si no se va a la causa del vertido. En otras palabras, no vale de nada desmercantilizar la educación o la sanidad si no desmercantilizamos también la economía. El capitalismo es ante todo un sistema económico, luego hay que poner otro sistema económico en su lugar. Y esto requiere conocimientos económicos, estrategias económicas, instrumentos económicos.

A esta lucha específica en el ámbito de la economía para combatir el capitalismo -en sus dos vertientes estatal y empresarial- la hemos llamado “acción económica”. La acción económica es una acción directa, sin árbitros, de clase revolucionaria. Las Asociaciones anarcosindicalistas, por ejemplo, llevan siglo y medio de experiencia en acción económica. Sus métodos de lucha tradicionales -la huelga, el boicot, el sabotaje- están expresamente pensados para atacar a los núcleos de la economía: la producción, la distribución y el consumo. Sus objetivos no pueden ser más económicos: subida del precio del trabajo, control de los procesos productivos y la gestión administrativa… Eso, en primera instancia. En segunda instancia, la reapropiación de los medios de producción y de lo producido. Y siempre con un fin último en la cabeza: el comunismo libertario, un sistema económico alternativo al capitalismo. Lo chocante es que ni siquiera el anarcosindicalismo, cuyo carácter es eminentemente económico y donde son frecuentísimas las alusiones a la “acción directa”, la “acción sindical” o la “acción social”, tiene un apartado en sus textos reservado a la “acción económica”. La omisión es demasiado llamativa como para ignorarla. No es momento de entrar en las causas del lapsus pero es inevitable lamentar una de las consecuencias: nos tememos que una de las razones por las que casi nadie cae en la importancia de una “acción económica” es que no hay un término coloquial o técnico para referirse a ella. Así, aunque no descubrimos nada nuevo con esto de la “acción económica”, pensamos que el solo hecho de ponerle nombre y explicarla mínimamente puede suponer un avance en la lucha por la emancipación. Y en esas estamos. En próximas entregas, si el tiempo y la autoridad lo permiten, entraremos con más detalle en casos concretos de acción económica.

1Muchas de las trabajadoras que se despertaron arruinadas en la crisis del 2008 tienen tan reciente aquel sueño de clases medias que todavía lo confunden con un recuerdo real. Tienen miedo de perder lo poco que les resta de lo que nunca fue suyo. El Estado es plenamente consciente de que un número muy significativo de personas implicadas en el 15M provienen de ese espectro social muy vulnerable todavía a la represión económica.

2Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana. Esta reforma legislativa elimina las faltas que se regulaban en el Libro III del Código Penal anterior y las transforma casi íntegramente en infracciones administrativas.

3Esto no quiere decir que se reduzca el número de secuestros legales anuales. Sólo quiere decir que cada vez que una pena se conmuta por una multa el Estado gana por dos conceptos: lo que ingresa y lo que deja de gastar por ese recluso en particular.

4Las quiebras empresariales fraudulentas son, por ejemplo, operaciones habituales para eludir el pago de indemnizaciones a las trabajadoras.

5El concepto “clase revolucionaria” merece un artículo aparte. Baste decir aquí que no nos plegamos a las categorías tradicionales. No discutimos, por ejemplo, que desde una perspectiva economicista exista una clase social con unas características muy determinadas denominada “proletariado”. Discutimos que esta clase social sea un sujeto revolucionario, como esperaban los socialistas del siglo XIX. Digamos que la “clase revolucionaria” es una clase social consciente, coherente y alevosa, que se resiste a ser catalogada como un objeto (y no sólo de estudio) por doctrinas económicas, políticas, sociológicas, etc. Entendemos, pues, como “clase revolucionaria” a aquella que, con independencia de otras taxonomías más clásicas, aplica en su vida los principios de libre asociación y no delegación como método para construir una nueva sociedad basada en los principios de libre asociación y no delegación.

6La concesión de títulos de propiedad es una usurpación más del Estado, que se ha arrogado la capacidad de enajenar el territorio sobre el que ejerce el monopolio de la violencia.

7Las agresiones económicas más habituales del Estado en escenarios de guerra son el saqueo, la expropiación de tierras, el expolio de recursos, la mano de obra esclava, etc.

8Otro ejemplo milenario de división desde el poder sería la operada para enfrentar a hombres y mujeres. “Descubrimos que las jerarquías sexuales siempre están al servicio de un proyecto de dominación que sólo puede sustentarse a sí mismo a través de la división, constantemente renovada, de aquéllos a quienes intenta gobernar.” La cita está extraída del libro de Silvia Federici “Calibán y la bruja (mujeres, cuerpo y acumulación originaria)” y es especialmente oportuna por el contexto en que se ubica, una expropiación masiva de tierras comunales por parte del Estado de Nigeria pactada con el FMI y el Banco Mundial en los años 80 del siglo XX: “En Nigeria comprendí que la lucha contra el ajuste estructural formaba parte de una larga lucha contra la privatización y el “cercamiento”, no sólo de las tierras comunales sino también de las relaciones sociales, que data de los orígenes del capitalismo en Europa y América en el siglo XVI”.

9Uno de los grandes logros propagandísticos del capitalismo es haber esparcido con éxito el bulo de la abolición de la esclavitud. La esclavitud es una forma clásica de explotación laboral que en su desenvolvimiento histórico estrictamente económico ha adoptado la forma optimizada de trabajo asalariado, una esclavitud a tiempo parcial mucho más rentable para el amo (o señor o empresario) porque el esclavo (o siervo o empleado) pasa a hacerse cargo de su propia manutención y la de su familia. En las fases más sofisticadas del capitalismo, un nuevo tipo de esclavo llamado “autónomo dependiente” tiene que correr incluso con los costes del medio de producción (por ejemplo, mantenimiento del vehículo, combustible, seguros, etc.).

No podemos tener canicas: El lenguaje de las monedas alternativas

 

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Introducción.

¿Somos nosotros quienes tenemos dinero o es el dinero quien nos tiene a nosotros? Es difícil precisar en qué medida una comunidad manipula dinero o en qué medida el dinero manipula a la comunidad. Sabemos que un dinero acumulable y sin fecha de caducidad fomenta el acaparamiento y el egoísmo en la comunidad. También sabemos que un dinero anónimo enerva el individualismo y la desconfianza y que un dinero que se reproduce a sí mismo incesantemente, al ritmo vertiginoso de un interés compuesto, empuja a la producción y el consumo desbocados y al agotamiento de los recursos naturales de la comunidad.

La influencia del dinero sobre nuestro inconsciente es más profunda de lo que nos gustaría aceptar. Frases como “mi hijo vale mucho”, “la fruta es beneficiosa para la salud” o “cuesta muy poco ser amable” revelan el grado de polución del lenguaje que usamos inconscientemente. En el envoltorio de cada una de estas frases advertimos que hay conservantes y colorantes del capitalismo, trazas de euros y de dólares. Lo que se dice en estas frases de Juan, de la fruta o las relaciones de vecindad en contextos tan aparentemente desprendidos del dinero (el amor filial, lo saludable y la amabilidad) está inconscientemente intervenido por tres magnitudes económicas que se miden con dinero: valor, beneficio y coste1.

El dinero ha contaminado el lenguaje, el río del que bebe nuestro pensamiento. No es nada nuevo. Lo lleva contaminando desde hace miles de años. Desde antes de que conociéramos la escritura2. Por ejemplo, la costumbre de usar el genérico patriarcal “nosotros” para referirnos a colectivos de hombres y mujeres tiene mucho que ver con el dinero. El patriarcado se nutrió en su origen de la conversión de la mujer en dinero3. Literalmente en dinero, no es una metáfora. También los hombres se convertían en dinero pero la mujer era una moneda mucho más apreciada por la razón de que podía engendrar más monedas de la nada. Esta es la lógica que se esconde detrás del interés del dinero, esa reproducción milagrosa de un euro mensual a partir de diez euros prestados, y viene de los tiempos en que el dinero que se prestaba podía quedarse preñado de verdad4.

El dinero y el lenguaje son como nuestra respiración, funciones que operan a un nivel inconsciente la mayor parte del tiempo. En otras palabras, que operan más sobre nosotros que nosotros sobre ellas5.

La respiración es una función corporal inusual, ya que es a la vez involuntaria y voluntaria.

La respiración se gestiona en el inconsciente, pero en cualquier momento podemos tomar los controles y conscientemente cambiar la forma en que respiramos. Podemos hacer nuestra respiración superficial o profunda, rápida o lenta, o podemos optar por dejar de respirar por completo (hasta que no podamos más y el inconsciente se haga cargo de nuevo)6.

Gracias a la moderna tecnología científica ha quedado ya acreditado lo que millones de personas practicantes del “arte de respirar bien” han sabido desde hace milenios: que las técnicas de respiración consciente mejoran el rendimiento intelectual y el bienestar físico y emocional; previenen enfermedades cardiovasculares e intestinales; combaten el estrés, etc. La utilidad del aprendizaje y ejercicio del control consciente de la respiración no requiere demostración. Quién más y quién menos ha aplicado alguna vez en su vida alguna técnica de control consciente de la respiración para concentrarse, aplacar un episodio de ira o parar un ataque de pánico… La idea es simple y funciona: si el estrés, la ira y el pánico agitan nuestra respiración, una respiración pausada nos llevará de vuelta a un estado de calma y relajación.

Pues bien, cuando usamos en un discurso el genérico femenino “nosotras” en lugar del genérico masculino “nosotros”, estamos aplicando exactamente el mismo principio: Estamos llevando al plano consciente nuestro lenguaje inconsciente. Y funciona. Notamos que el patriarcado disminuye en nosotras como el pánico disminuye en quien respira hondo.

Hace año y medio, la RCA decidió promover la creación de una moneda llamada “canica”. Una moneda no acumulable y de uso estrictamente nominal que no produce intereses. Lo que la RCA intenta probar, siguiendo el procedimiento aplicado con éxito con la respiración y el lenguaje, es si el uso de dinero con estas características puede contribuir a la formación de comunidades solidarias, cooperativas y cuidadosas con el medio ambiente.

Aún es pronto para sacar conclusiones –la canica se hizo pública en febrero de 2015- pero en este año y medio de preparación y ensayo interno de la canica hemos podido constatar ya la profunda conexión del dinero con el lenguaje. La canica es una moneda libre, diseñada para que nadie la pueda tener. Es imposible tener canicas. Sin embargo, todavía después de año y medio nos seguimos viendo con canicas cuando anotamos un intercambio en nuestra cuenta. Este fenómeno por el que vemos canicas que no se pueden alcanzar con la mano es un espejismo del lenguaje, es el lenguaje engañando a nuestros sentidos y a nuestra razón. Nuestro lenguaje inconsciente no está programado todavía para una moneda que no se puede tener y continúa poniendo automáticamente en nuestra boca un “tengo” antes de la cuantía y la divisa (“tengo 10 euros”, “tengo 10 dólares”, “tengo 10 canicas”, etc.) Lo asombroso es que, probablemente, todo el sistema de emisión de moneda capitalista controlado por bancos y estados dependa de este automatismo del lenguaje. Esa es la conclusión a la que hemos llegado nosotras, al menos, hacia el final de este artículo. Pero antes es importante que expliquemos por qué nadie puede tener canicas.

No podemos tener canicas.

Los manuales convencionales de economía suelen definir el dinero como un “medio de cambio con dos funciones, medida de valor y reserva de valor”.

No consideran como una tercera función del dinero su utilidad como medio de cambio sino que consideran que el dinero es en sí mismo un medio de cambio. Tampoco parecen contemplar que las posibles funciones del dinero no tienen por qué darse a la vez en una moneda. Enseguida veremos que esta definición estándar está afectada por una miopía que sólo alcanza a ver el dinero más cercano en el tiempo, las monedas capitalistas (euros, dólares, etc.)

Para explicar por qué no podemos tener canicas manejaremos nuestra propia definición de dinero, una definición que no encontraremos en ningún manual convencional:

El dinero es un instrumento que puede servir indistintamente como medio de cambio de productos, medio de acumulación de capital o unidad de medida de valor por acuerdo libre de su comunidad de usuarios o por coerción de una organización.

Efectivamente, el dinero puede servir para tres cosas (medir el valor de productos7, acumular capital y como instrumento de cambio) pero estas utilidades8 no tienen por qué darse en una sola moneda. Veamos:

El dinero oxidable -también llamado de interés negativo porque se deprecia periódicamente hasta que finalmente caduca- es una demostración muy práctica de cómo una moneda puede ser extremadamente útil como medio de cambio y al mismo tiempo completamente inútil como medio de acumulación de capital. Los experimentos históricos con moneda oxidable9 sugieren además una conclusión incómoda para los escribanos de la economía convencional: apuntan a que una moneda es tanto más eficiente como medio de cambio cuanto menos eficiente sea como reserva de capital. A fin de cuentas, tiene sentido que una moneda que se pudre como una patata cambie de manos con mucha más fluidez en el mercado que una moneda que no se estropea aunque la tengas veinte años guardada en una caja.

Esta última imagen, monedas canjeándose por productos en un mercado, vale mucho más que mil palabras para explicar el funcionamiento del dinero como medio de cambio. Es la imagen de la compraventa, un tipo de intercambio muy particular entre dos partes –una compradora y otra vendedora- que concluye con una transacción muy específica: el pago. Más concretamente, el pago con dinero. En una compraventa, el dinero siempre cambia de mano entre las dos partes que cierran la transacción. Decimos que el dinero actúa en esas transacciones como medio de cambio porque es lo que materialmente se canjea por el producto en venta.

Pero este no es el caso de monedas que, como la canica, son creadas por comunidades con sistemas de crédito mutuo10. La canica no tiene esa función de medio de cambio. En nuestra comunidad no hay un comprador que entregue canicas a un vendedor. El dinero nunca cambia de mano. No hay pago de ningún tipo11. La transacción siempre queda abierta. Lo que sucede en nuestra comunidad es lo siguiente: cuando una socia da un producto a otra, se anota en un sistema único de contabilidad pública el valor de ese producto expresado en canicas. El valor se anota como crédito en la cuenta de quien dio el producto y como débito en la cuenta de quien lo recibió. Pongamos que quien entregó el producto se llama Laura y quien lo recibió Jose y que el valor del producto en cuestión es de diez canicas. La anotación contable de +10ç en la cuenta de Laura y de -10ç en la cuenta Jose no significa que Jose le deba a Laura diez canicas12. Significa que Jose le debe a la comunidad un producto por valor de 10ç y la comunidad le debe a Laura un producto por valor de 10ç. Para obtener productos por valor equivalente a su crédito Laura puede recurrir indistintamente a Jose (en un momento futuro13) o a cualquier otra socia que oferte productos en la comunidad cuando quiera. Los intercambios en la comunidad no son bilaterales, como en la compraventa, sino multilaterales. Por eso decimos que una transacción siempre queda abierta en la comunidad, porque es un eslabón de la siguiente transacción en una cadena de transacciones en constante construcción.

Los intercambios multilaterales vienen a ser una forma de socialización de deuda. En lugar de cargar sobre Jose la obligación de devolver a Laura productos y servicios por valor de 10ç, la comunidad entera asume solidariamente esa obligación. El mismo principio rige si en lugar de un libro se intercambia un piso valorado en 300.000ç. La obligación de devolver a Laura productos por valor de 300.000ç continúa siendo de la comunidad, no de Jose exclusivamente. No ha habido compraventa. Laura no ha vendido su piso a Jose ni tiene trescientas mil canicas. No ha habido pago. ¿Quiere decir esto que la canica no está funcionando para Laura como acumulador de capital? No. La canica estaría funcionando perfectamente como acumulador de capital si a Laura le fuera fácil convertir su saldo acreedor otra vez en bienes valorados en 300.000ç14. Lo que hace que el euro15 sea una moneda que funciona tan bien como acumulador de capital no es el hecho de que trescientos mil euros quepan en un maletín de mano sino el hecho de que esos euros pueden convertirse muy rápidamente en una casa valorada en 300.000€, o tres coches valorados en 300.000€, etc. Tener trescientos mil euros o un crédito de productos y servicios valorados en 300.000€ es como no tener nada si no hay forma de convertirlos en productos, bienes o servicios16.

En conclusión, un dinero que no funciona como medio de cambio ni como acumulador de capital es, en rigor, una unidad de medida. Sirve para medir valores, igual que el kilo sirve para medir pesos o el metro sirve para medir longitudes17. No se pueden tener canicas por la misma razón que no se pueden tener metros o kilos. Se puede tener una tela de 5 metros de longitud y un 1 kilo de peso valorada en 20 canicas. Pero decir “tengo 20 canicas” una vez que intercambias la tela es dejar una frase inacabada, tan incompleta como “tengo 5 metros” o “tengo 1 kilo”. En nuestro lenguaje consciente, las canicas deben ir siempre en relación a aquello que mide, bienes y servicios, como hacemos con los kilos y los metros. Es el lenguaje del capitalismo quien habla por nosotras cuando decimos en voz alta “tengo canicas”. Dicho de un modo más inquietante, es el capitalismo quien nos piensa cuando decimos “tengo canicas”.

Se estima –aunque nadie lo sabe con precisión- que solo con el dinero que circula por los mercados financieros internacionales se podrían comprar diez veces la totalidad de productos y servicios ofertados en los mercados de todo el mundo. Nosotras, sin embargo, sabemos en todo momento con exactitud cuántas canicas circulan por nuestra comunidad: exactamente cero. No nos hace falta recurrir a ninguna fórmula algorítmica para calcular nuestro cómputo global de canicas porque cada intercambio en la comunidad se registra como un apunte contable de débito y otro de crédito, es decir, cada intercambio suma cero canicas. Por lo tanto, todos los intercambios realizados dentro de la comunidad sumarán siempre un total de cero canicas18. Y, sin embargo, la comunidad podría haber generado con estos intercambios bienes valorados en millones de canicas.

De la imposibilidad de tener canicas se deduce la imposibilidad de “prestar canicas”, “deber canicas”, “pagar canicas” y otras alucinaciones similares provocadas por nuestro lenguaje inconsciente. La mejor manera de convencerse de que lo teorizado hasta ahora es cierto es ponerlo a prueba en la práctica, usando el sistema de crédito mutuo para intercambiar canicas, como si de verdad pudieran tenerse. Una operación de intercambio de canicas se registraría en el sistema exactamente igual que la operación de intercambio del libro de Laura y Jose. En la casilla “descripción” de la operación, Laura y Jose anotaron “libro” y en la casilla “valor” anotaron “10”. Automáticamente, el sistema realizó un doble apunte: +10ç en el saldo de la cuenta de Laura, (que entregó el libro y, por lo tanto, obtuvo un crédito de productos valorados en 10ç en la comunidad) y -10ç en el saldo de la cuenta de Jose (que recibió el libro y, por lo tanto, contrajo una deuda con la comunidad de productos valorados en 10ç). Si quisiéramos que el producto intercambiado sean diez canicas valoradas en 10ç en lugar de un libro valorado en 10ç, bastaría con cambiar en la casilla “descripción” el concepto “libro” por el concepto “diez canicas”. Nos encontraríamos inmediatamente con varios absurdos ruinosos. En primer lugar, ¿dónde están las diez canicas? Inútil mirar en los bolsillos. Si las canicas existen, desde luego no es en un estado sólido de la materia, como los billetes o los metales acuñados. ¿Dónde están entonces las diez canicas, en los saldos de las cuentas? Obviamente, no. Igual que sucede con un libro o con cualquier otro producto, quien supuestamente dio las diez canicas tendrá anotado +10ç y quien supuestamente las recibió -10ç. ¿Dónde están las canicas, pues? Estén donde estén, lo cierto es que no las podemos tener. El absurdo se agiganta si nos preguntamos para qué querría nadie estas diez canicas fantasmagóricas. ¿Para adquirir un producto (un libro, por ejemplo) valorado en 10ç que incrementará el saldo negativo en otros -10ç en lugar de balancearlo a 0ç? Intentar tener diez canicas es cosa de locos19. Es como intentar agarrar aire con la mano.

Epílogo

Cuando decimos que intentar tener canicas es como intentar agarrar aire con la mano lo decimos en un sentido mucho menos retórico de lo que parece. Sucede que este dinero alternativo, que existe pero no se ve ni se puede tener, está sustancialmente hecho de palabras. Es un acuerdo verbal, es aire que se registra en un soporte material mediante la anotación de símbolos arbitrarios, es decir, aire convertido en escritura. El primer dinero de la historia de la humanidad fue muy probablemente un sistema de crédito mutuo escrito en tablillas de arcilla.

La noción del dinero como un acuerdo social no es nueva. Aristóteles ya la formuló en su Política hace 2.300 años. Esta noción sitúa al dinero en la esfera del lenguaje, como una especialización de éste en el ámbito de los intercambios económicos, y pone en primer plano la relevancia del tema de este artículo.

Lejos de lo que establecen los manuales convencionales de economía, los metales acuñados y los billetes posteriores a las tablillas de arcilla no son un perfeccionamiento de éstas ni la consecuencia de un salto evolutivo en la capacidad de abstracción del ser humano. Desde luego, no si se identifica el término “evolución” con “mejora”. Los metales acuñados y los billetes son todo lo contrario a la abstracción, son una materialización del dinero20 y representan una regresión histórica de 500 años21 en la comprensión social del dinero de la que quizá ahora podamos empezar a salir. Hace tan sólo 40 años todas las monedas occidentales eran metálicas, estaban basadas en el patrón oro22. En la actualidad, ni siquiera hay un “patrón papel”. El dinero capitalista es prácticamente humo. De todos los euros existentes hoy en Europa sólo un 10% son euros en efectivo, es decir, billetes y monedas de euro23. Además, los bancos de la Unión Europea sólo están legalmente obligados a tener el 2% de efectivo en caja de los saldos de nuestras cuentas24. Si damos la vuelta a estos porcentajes y los expresamos en términos de “euros que no existen en efectivo25”, nos encontramos con que entre el 90% y el 98% de los euros que circulan diariamente a través del sistema bancario de la Unión Europea son euros como la canica. No se pueden tener. Las operaciones efectuadas con tarjetas de crédito, transferencias, domiciliaciones de recibos, etc., no son más que anotaciones en cuentas que restan o suman el valor en euros de productos intercambiados. ¿A qué nos suena esto? La comunidad del euro no es más que un masivo sistema de crédito mutuo trucado. Cuando vamos a una librería y compramos un libro valorado en 10€ se anotan -10€ en nuestra cuenta bancaria; cuando vamos a una frutería y compramos plátanos valorados en diez euros se anota –10€ en nuestra cuenta, etc. Un procedimiento idéntico al de las cuentas de la canica, con una excepción: cuando vamos a un banco y compramos euros valorados en diez euros el sistema anota +10€ en nuestra cuenta26. El euro es el único producto del sistema de anotación virtual bancario cuya venta se anota en la cuenta del comprador con un apunte positivo. ¿Cómo es posible? No lo es. Se ha trucado el apunte, nada más. Veremos nítidamente cómo y por qué con el siguiente supuesto. Supongamos que un cliente al que le han anotado +10€ en su cuenta bancaria por comprar euros sólo usa esta cuenta una vez más, y sólo esa vez, para comprar un libro valorado en 10€. ¿Qué pasará? Que en diez meses, aproximadamente, su saldo será de -11,50€. Le habrán anotado -10€ por la compra del libro y -11,50€ en cómodos plazos mensuales de -1,15€ (en concepto de principal más intereses de aquélla lejana compra de diez euros). Lo primero que salta a la vista es que la adquisición del libro en nuestra comunidad hubiera resultado en una anotación de -10ç en la cuenta del adquiriente, no de -11,50ç. Pero ese 15% es una bagatela, una diferencia cuantitativa. El banco no trucó el apunte para sacar un beneficio del 15% sobre la deuda principal sino para apropiarse del principal entero. Después del trucaje, la diferencia sustancial, no cuantitativa, entre ambos sistemas es que la deuda de productos valorados en 10ç se tiene con la comunidad mientras que la deuda de productos valorados en 11,50€ se tiene con el banco. Si el usuario del euro no puede balancear el saldo negativo y dejar a cero la cuenta, el banco le arrebatará bienes valorados en 12,30€ (hemos sumado ya los intereses de demora). Si el usuario de la canica no puede balancear un saldo negativo, la comunidad se hace a un tiempo acreedora y responsable solidaria de la deuda. En síntesis, la comunidad del euro no es más que un masivo sistema de crédito mutuo trucado para privatizar un crédito que pertenece legítimamente a toda la comunidad. Si el método de anotación no estuviera trucado, las usuarias se percatarían enseguida de lo absurdo que es comprar moneda en un sistema de crédito mutuo, donde el dinero no es un medio de cambio sino una unidad de medida de valor. El apunte negativo de nuestras compras innecesarias de euros acabará siempre aflorando, pero diluido ya en el tiempo, fragmentado y mezclado entre otras decenas de apuntes para pasar lo más desapercibido posible.

La expresión “compra innecesaria de euros” nos conduce a la pregunta: ¿hay compras necesarias de euros? Nos referimos a la porción de euros que sí son medio de cambio, a los euros en efectivo, no a esos símbolos de sistemas de anotación en cuentas telemáticas con los que registramos entre el 90% y el 98% de nuestros intercambios de productos. La respuesta es no. De los euros que sí se pueden tener en la mano, y que representan sólo entre el 2% y el 10% del total de euros anotados en el sistema, se podría prescindir sin problema. En la U.E. hay medios tecnológicos de sobra para mantener un sistema de crédito mutuo al 100%. ¿Por qué continúa emitiéndose moneda metálica? La moneda metálica es imprescindible sólo para una cosa: para perpetuar en el inconsciente de las comunidades de usuarios la falsa idea de que una moneda es necesariamente una cosa material, tangible, que se puede tener27. Porque esta es la condición para que el dinero se pueda comprar y vender con un margen de beneficio: que se pueda tener. El dinero en efectivo sobrevive en la Europa del siglo XXI como una forma de manipulación del lenguaje. Esta es su principal razón de ser, muy por encima de su anecdótica utilidad para evadir impuestos.

A propósito de los impuestos, es el momento de incidir en una parte de nuestra definición de dinero, aquella parte que dice: “por acuerdo libre de su comunidad de usuarios o por coerción de una organización”. El euro es la moneda que más circula en los mercados de la Unión Europea porque los habitantes de este territorio están obligados a pagar impuestos y multas del Estado con ella, no porque sea una moneda predilecta. Esta es la forma en que el dinero capitalista se fue inoculando en las venas de la sociedad a partir del siglo XVI, violentamente, por la vía tributaria. El negocio de Estados y bancos siempre fue la extorsión y de esta época data su hermandad, su alianza estratégica mantenida sin fisura hasta nuestros días. El lenguaje de la coerción sólo requiere el modo imperativo del verbo para hacerse entender. Pero la violencia, por sí misma, no es garantía de estabilidad. Así que, alrededor del siglo XVI, estas organizaciones criminales empezaron a comprender que los regímenes basados en el monopolio de la violencia sobre un territorio se perpetuaban mejor convenciendo a las víctimas de que su condición miserable era fruto del libre acuerdo, no de la coerción. La doctrina del Leviatán, según la cual la cesión de la libertad individual al Estado es un pacto social a cambio del que se obtiene seguridad, se sembró poco después y continúa dando fruto ahora28. Y en estas andamos, firmando a diario pactos libres entre iguales que nos convierten en esclavos: el contrato hipotecario, el contrato de trabajo, el contrato social…

¿Sabemos lo que firmamos? Claro que no. El número de europeos del siglo XXI que realmente tiene una pista sobre cómo se fabrica y se pone en circulación un euro es menor en relación proporcional al número de europeos del siglo II antes de cristo que sabía cómo se acuñaba y se ponía en circulación un denario romano29. Las comunidades sometidas al imperio romano acostumbraban usar su propio dinero al margen del dinero emitido por las autoridades para multitud de transacciones, sobre todo para sus intercambios cotidianos. ¿Por qué somos la sociedad que menos entiende de dinero de la historia y sin embargo somos la sociedad que más depende de él? El euro no es uno más de los contratos fraudulentos que firmamos diariamente y que son máscaras de la coerción. Recordemos que el dinero es causa y efecto, es lenguaje, una creación social que tiene la capacidad de modelar la sociedad, nuestra forma de pensar. Un dinero que no se comprende modela una comunidad ignorante. Un dinero controlado por élites modela comunidades sumisas.

La imagen que mejor retrata a una comunidad ignorante y sumisa es una cola ordenada de millones de personas esperando a depositar su voto en una urna para elegir representantes parlamentarios. Sumisa, porque las elecciones de representantes cada cuatro años no son más que las ceremonias de renovación cuatrienal de una renuncia fatal: la renuncia a la capacidad de decidir. Ignorante, porque a esa ceremonia litúrgica de la renuncia a decidir le llaman “democracia”. ¿Cómo llegó a designar la palabra “democracia” lo contrario de lo que debería significar?

El lenguaje no solo es el elemento por el cual dotamos de sentido a nuestra realidad inmediata, sino que también nos constituye como sujetos, articulando nuestras identidades, individuales y colectivas. Por lo tanto, adquiere automáticamente un marcado sentido político. A su vez, es una construcción social que se reproduce y reconfigura constantemente. Es plástico y maleable, como la propia identidad subjetiva.

[…] ante el centrifugado de lo real y el vacío de sentido que promueve el poder acaso sea la revolución devolver el significado a las palabras, provocar un desplazamiento de los significados para el que no hallaríamos genealogía alguna30”.

En un sentido estrictamente genealógico, sufrir una dictadura es vivir al dictado de palabras ajenas, de palabras de otros. Quien no es capaz de señalar y discutir estas palabras no puede alcanzar una comprensión de la realidad distinta a la dictada.

Y toda revolución comienza así, como una comprensión distinta de los fenómenos sociales cuya puerta de acceso es el lenguaje.

No podemos tener canicas.

Malouney.

1 El grado de polución se destaca más al comparar cada frase con una versión equivalente pero en desuso: “Mi hijo Juan es muy bueno”; “la fruta es saludable”; “ser amable no requiere esfuerzo”.

2 Más aún, es muy probable que el dinero fuera la musa de la creación de la escritura: los vestigios más antiguos conservados de escritura son apuntes contables. Parece ser que la palabra “trigo” no la escribió por primera vez un poeta sino un recaudador de impuestos.

3 La esclavitud no es sólo la conversión de una persona en objeto. Es aún peor, es la conversión de una persona en mercancía, en objeto intercambiable. Hubo lugares de la antigüedad en que esta mercancía en cuestión se hizo tan popular que llegó a convertirse en dinero, es decir, en una mercancía de referencia para fijar el precio de otras mercancías y en un medio de cambio (este barco vale 100 esclavos, esta finca 50 esclavos, etc.) Los prisioneros de guerra eran reducidos a la esclavitud pero la guerra no fue la única ni la principal cantera de esclavos de la antigüedad. La principal cantera fue la deuda con prestamistas. Sobre esta cuestión recomendamos el excelente libro de David Graeber “En Deuda (una historia alternativa de la economía)”. Destino cruel el de quien por no poder pagar mercancía se convierte en mercancía.

4 El ganado vacuno también fue usado como dinero.

5 Citando a Heidegger: El hombre actúa como si fuera el creador y el dueño del lenguaje, cuando es éste su señor. […] es bueno que uno sea cuidadoso con la propia habla. Pero esto solo no puede sacarnos de la inversión, de la confusión sobre la verdadera relación de dominio entre el lenguaje y el hombre. Pues de hecho es el lenguaje el que habla. El hombre empieza a hablar y el hombre sólo habla en la medida en que responde al lenguaje y se corresponde con él, y sólo en cuanto oye al lenguaje dirigirse a él, concurrir con él. Martin Heidegger. “…Poéticamente habita el hombre…”, 1954.

6 Texto extraído de un manual anónimo de hábitos de vida saludables.

7 Por productos entendemos bienes y servicios.

8 ¿Es útil la función de acumulación de capital? Sí, siempre que esta función se use para aquello en lo que es específicamente útil: facilitar intercambios de capital no financiero (bienes inmuebles, maquinaria pesada, tierras de labranza, etc.) También, por ejemplo, para facilitar intercambios intercomunitarios de materias primas (en el argot capitalista, exportaciones e importaciones). No hay que confundir la “función de acumulación de capital” del dinero con la circunstancia coincidente de que una moneda, como el euro, también se pueda acumular. Como veremos más adelante en este mismo capítulo, una moneda no acumulable como la canica puede funcionar también como acumulador de capital.

9 El más famoso, el de la localidad austriaca de Wörgl, en 1932, prohibido y desmantelado por el Estado en 1933 para proteger la moneda oficial de su banco central, el Schilling.

10 Un nombre más meticuloso para estos sistemas sería “sistemas de crédito y débito mutuo”. Las monedas de los sistemas de crédito mutuo son también monedas de dos caras (crédito y deuda) ya que quien concede un crédito genera automáticamente una deuda. Sin embargo, si atendemos al origen etimológico de la palabra “crédito” (credere, creer, en un sentido más cercano a “tener confianza”) la denominación “sistemas de crédito mutuo” es adecuada. “Sistemas de confianza mutua” sería aún mejor, en nuestra opinión, aunque continuaremos usando la denominación por la que estos sistemas son más conocidos.

11 Al principio de este capítulo hablábamos de la miopía de los manuales de economía que definen el dinero como un medio de cambio. La miopía pasa directamente a la tendenciosidad cuando definen el dinero como un medio de pago, como hacen muchos.

12 Como aún no hay acuerdo asambleario sobre el símbolo de la canica, usaremos provisionalmente la cedilla (ç).

13 Si Jose tuviera en el mismo momento del intercambio un producto por valor de 10 canicas que le interesara a Laura, se hubieran limitado a hacer un trueque.

14 Esto no es posible ni siquiera deseable, de momento. Por acuerdo de la Asamblea de nuestra comunidad, las socias no pueden deber productos por valor de más de 300ç ni pueden ser acreedoras de productos valorados en más de 300ç. Planteamos el caso hipotético del piso para apoyar el argumento de que una moneda no acumulable puede servir como acumulador de capital, si una comunidad de usuarias lo acuerda así.

15 La palabra “euro” en este artículo puede interpretarse también como sinónimo de “moneda capitalista”, intercambiable por “dólar”, “yen”, etc., salvo en las ocasiones en que el contexto geográfico se ciñe a los territorios de la U.E.

16 Para una mayor claridad expositiva, en todos los casos hipotéticos en que se cruzan valores en canicas y euros partiremos de una paridad tácita de 1:1 que no tiene por qué darse en la vida real. Lo importante aquí no es la proporcionalidad entre el valor medido en euros y el valor medido en canicas de un objeto (un libro, por ejemplo) sino que se comprenda que tanto canicas como euros se están usando como unidades de medida del valor del libro.

17 Canica, metro y kilo son unidades arbitrarias de medida aceptadas de mutuo acuerdo por la comunidad para medir el valor, la longitud y el peso de los productos que intercambiamos.

18 El intercambio de un libro valorado en 10ç suma cero canicas en la comunidad (+10ç en la cuenta de Laura y -10ç en la cuenta de Jose). Una compraventa con pago en euros es completamente diferente. En la contabilidad particular de Laura y Jose vendría a ser lo mismo, +10€ y -10€, pero en el cómputo global de la comunidad de usuarios del euro hay que anotar un +10€ adicional, que corresponde a los diez euros que han sido impresos, fabricados como medio de cambio para que pueda efectuarse el pago. Este +10€ se lo apunta el banco normalmente. La cosa no es tan simple, claro. Lo normal es que Laura y Jose usen para el pago un billete de diez euros que ha sido usado anteriormente en cientos de ocasiones para otros pagos, no uno creado expresamente para la ocasión. Esta circunstancia reduce significativamente la anotación de +10€ en el cómputo global de la comunidad de usuarios del euro pero mantiene intacta la dinámica de acumulación desigual de dinero capitalista entre los miembros de una comunidad. A esta circunstancia hay que añadirle otro factor, la estafa legal conocida como reserva fraccionaria bancaria, que permite a los bancos hacer préstamos de euros que no tienen por una cuantía del 98% del valor facial de los euros en efectivo que tienen depositados en sus cajas fuertes.

19 Un espabilado que intentara estafar a la comunidad jamás intentaría tener diez canicas. Activaría una cuenta falsa para anotar el intercambio de un producto imaginario con su cuenta auténtica, generando así de forma fraudulenta un crédito con la comunidad de productos valorados en 10ç.

20 En concreto, su materialización mercantil, su mutación en mercancía.

21 El auge de la conceptualización materialista del dinero mercancía se puede situar a principios del siglo XVI, justo tras el descubrimiento de América y la explotación salvaje de los recursos de plata y oro del continente virgen. Fue en esta época cuando empezaron a forjarse los grandes monopolios capitalistas y estatales que nos dominan hoy. No es casualidad. Los períodos de la historia en que ha proliferado el dinero mercancía son períodos caracterizados por el dominio sobre la población de férreas estructuras estatales militarizadas en connivencia con monopolios económicos (comerciales, bancarios, industriales…).

22 El gobierno de Estados Unidos sacó al dólar del patrón oro internacional en 1971, durante el mandato presidencial de Nixon.

23 A este porcentaje se le denomina “coeficiente de efectivo”. Incluye los euros en efectivo guardados en las cajas de los bancos y los guardados fuera de ellas (en las billeteras, en el cajón de la cómoda, debajo del colchón, etc.)

24 A este porcentaje se le denomina “coeficiente de caja”. Cada vez que un cliente A deposita un billete de 10 euros en una cuenta bancaria el banco puede hacer un préstamo a otro cliente B de 9,80€. El efecto se multiplica cuando los 9,80€ de B van a parar a la cuenta de C para realizar un pago. Automáticamente, el banco puede hacer otro préstamo de 9,60€ a D, etc. Al final, si todos los clientes del sistema bancario decidieran convertir simultáneamente su saldo en euros en efectivo sólo podrían percibir, entre todos, un 2% del total de sus depósitos. Es un clásico esquema de estafa piramidal, basado en la improbabilidad estadística de que todos los clientes del sistema vayan a querer retirar sus fondos a la vez.

25 Una óptica estadística que el banco central europeo y los “estados miembros” evitan a toda costa.

26 Un préstamo con intereses no es más que una venta de dinero a plazos. El siguiente pasaje de la extraña novela titulada “El atraco del milenio”, lo explica concisamente: La esencia de un préstamo es que la cosa que fue entregada sea exactamente la misma o, por lo menos, indistinguible de la cosa que se devuelve. Doy por hecho que, si “presto” un par de huevos a mi vecino, éste no me devolverá los mismos dos huevos que le entregué. Espero dos huevos muy parecidos. Igual me pasa con el dinero. Doy por hecho que, si presto diez dólares a un amigo, éste no me devolverá el mismo billete que le entregué. Espero diez dólares muy parecidos. Los bancos, sin embargo, esperan 11,50$. Y eso no es un préstamo, Jim. Eso es una venta a plazos, con la peculiaridad de que la mercancía en venta es a la vez el medio de cambio. Un “préstamo” de 10 dólares con un interés del 15% es en realidad una compra a plazos de 10 dólares por el que te han cobrado 11,50$. De muy pocas mercancías se puede decir con tanta certeza como del dinero que te han cobrado mucho más de lo que vale pero de ninguna se puede decir con tanta precisión cuánto te han cobrado de más. Quizá por eso siguen llamando “préstamo” e “interés” a lo que no es más que venta de dinero y margen de beneficios, para que la gente no vea tan claramente que le están cobrando 160.000$ por billetes de dólar valorados en 100.000$. Albert Mason. El atraco del milenio.

27 También para evadir impuestos, por supuesto. Una moneda que circula por cuentas telemáticas nominales es rastreable. El dinero en efectivo es moneda anónima que no deja rastro de sus usuarios anteriores.

28 El célebre Leviatán de Hobbes se publicó en 1651.

29 No hay forma de probar esta afirmación -de la que, por lo demás, estamos convencidos- pero al enunciarla no se trata tanto de establecer un hecho como de poner a prueba nuestros conocimientos sobre el euro. ¿Qué sabemos del euro?

30 Antonio Orihuela Parrales. El Lenguaje Secuestrado. 2013. Revista Estudios, número 3.

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